Un nintendero juega a Sonic Mania

Sale mal.

Hace poco cayó en mi manos Sonic Mania (Manía Sónica), un juego indie desarrollado mayormente por un tipo trabajando en solitario y basado en una oscura mascota videojueguera de principios de los 90. ¿No sé guaches si se acuerdan de Sónico el Erizo? No, yo tampoco. La búsqueda que realicé en Google me llevó a este artículo en el que se explica que Sónico era un personaje de una tal Ciega que protagonizó unos cuantos juegos de plataformas de dudosa cualidad jugable y que fue visto por última vez aplastado en la carretera. El autor parece un rábido nintendero pero hay que admitir que sus argumentos son irrefutables. Así que lo primero que debemos hacer con Manía Sónica preguntarnos si es un plataformas. Apliquemos rápidamente el test –

  • ¿Se salta? ¡Sí!
  • ¿Es controlado por el jugador? No siempre.
  • ¿Hay colores brillantes y animalitos simpáticos? ¡Sí!
  • ¿Se ve bien lo que sucede? No siempre.
  • ¿Se recolecta mierda? Sí.

Uhmmm. El test no es conclusivo. Mejor gente que yo ha escrito mucho y bien sobre cómo el primer Sónico es un obra maestra a pesar de que es “diseño incorrecto”. Es un argumento interesante: Sónico sigue los patrones de un juego de pinball en el que prima la velocidad y el jugador no controla la acción y es precisamente esta característica tan contra-intuitiva a lo que tradicionalmente se supone es un videojuego, donde se trata de controlar la acción y leer la pantalla para sobrepasar sus obstáculos, lo que hace de Sónico una obra maestra. Cuando el jugador consigue entrar en “la zona” hay pocas cosas tan exhilarantes como Sónico (o Manía Sónica). Sin duda mis amiguines segueros concuerdan.

Dejen que les cuente guaches que yo soy un nintendero de bien de colegio de curas que vota por partidos de derechas y cree en la economía de mercado. Esto de “la zona” siempre me ha sonado a un eufemismo de pasar el día drogado y no pagar impuestos. Claro que me gustaría mandar todo a la mierda y retirarme a una casa del opio pero alguien tiene que dirigir este país. ¿Quién si no? ¿Vosotros? Disculpadme mientras literalmente me cago de risa.

Ahahahahahahahahahahahahahagrrrrrrrrrrrrmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm-ahhhhhhhhh.

Ya les digo, la risa es el mejor laxante.

Lo que quiero decir es que esto de que en Sónico (o en este caso, Manía Sónica) se va tan rápido que no se controla lo que pasa y no se puede seguir la acción bien es precisamente lo que mola es una pirueta mental de la que no soy capaz. No me malinterpreten, molar mola un montón, pero no es necesariamente un plataformas. En un (buen) plataformas no puedes llegar al final de un nivel y preguntarte cómo mierda has acabado ahí, o incluso quién mierda ha llevado a Sónico hasta ahí, porque ciertamente no he sido yo. ¿Tal vez sea una especie de híbrido pinball / on-rails / plataformas?

¿Cómo diablos hemos llegado hasta aquí?

Lo curioso es que cuando más mola Manía Sónica, al menos en mi opinión de tío cuadrado fuera de moda que simplemente no lo pilla, es cuando puedes ir relativamente despacio y examinar la pantalla. Es decir, cuando es más un plataformas tradicional. Hay un montón de imaginación y buenas ideas aquí, con una curva de dificultad muy bien ajustada. Es un juego audiovisualmente precioso, una inyección de nostalgia 16 bits: si hay algo que no se les puede negar a los segueros es la belleza de su paleta de colores y sus melodías. También es flipante pensar que esto fue mayormente hecho por un tipo trabajando en solitario desde el sótano de sus padres. Conociendo solo superficialmente los Sónicos, aparte de Green Hill Zone no sabría decirles qué niveles son nuevos y cuáles clásicos. RESPECT.

¿Me estoy flipando o esto tiene aires bizantinos?

Y sin embargo…

No puedo evitar ser un cerdo machista y pensar en Manía Sónica como una chica guapísima escondida tras un montón de maquillaje o un jersey gigante que disimule sus gigantes tetas. Un poco como Julia Roberts en Pretty Woman, que cuando se quita el disfraz de puta drogadicta resulta ser un bombón con corazón de oro que usa hilo dental. Una chica que llevarías a casa de tus padres, una compañera intelectual y espiritual, una posible madre de tus hijos. ¿Pero sabéis por qué nunca se hizo Pretty Woman 2, a pesar de ser una apuesta tan segura como es posible en Hollywood? Porque duraría 5 minutos. He aquí un extracto del guión que se filtró hace años.

EDWARD

Mamá, te presento a Vivian.

MADRE DE EDWARD

Encantada de conocerte, Vivian. Qué guapa y saludable pareces. ¿Cómo conociste a mi hijo?

VIVIAN

Errrr……….

Si bien es cierto la pérdida de control e información dada la velocidad es algo intrínseco al juego que nunca desaparece (y es lo que critico), también hay admitir que según avanzas y mejoras, (según entras en la zona, usando la amoral analogía seguera citada arriba), la sensación de que esto es algo que le está sucediendo a otra persona mengua. Es definitivamente un juego al que hay que saber jugar, y que al que cuanto más juegas más disfrutas.

Yo, tal vez por mi naturaleza nintendera, tal vez porque no fui sumergido en los Sónico de crío, tal vez porque con un coeficiente intelectual de 95 puntos estoy solo ligeramente por debajo de la media y soy por lo tanto DEMASIADO INTELIGENTE PARA SER SEGUERO nunca conseguí entrar en comunión / desconectar el cerebro / beber la pócima mágica y rendirme al juego. Tal vez ustedes lo consigan, especialmente si son de baja fibra moral y susceptibles al escapismo que ofrecen los narcóticos. Y aunque no lo consigan, el juego tiene multitud de cosas molonas y es muy disfrutable. Noten que lo que critico es ciertos fundamentos de su diseño, no que no sea divertido. Porque lo es. ¿Qué importa si el gato es blanco o negro, si caza ratones?

Es algo que nunca admitiré en público, pero a pesar de todo el Manía Sónica me ha gustado un montón. Si esto fuese una página respetable le pondría un bien merecido 8, porque es muy divertido, y un juego tiene que ser divertido, y cómo lo consigue es una pregunta teórica. Desafortunadamente, esto es Gamerah. 5/10.

Me lavo con un trapo atado a un palo.

2 comentarios

  1. “ En un (buen) plataformas no puedes llegar al final de un nivel y preguntarte cómo mierda has acabado ahí”

    Literalmente Súper Mario World con la capa.

  2. El sonico Colores de la Wii es el bueno. los otros son cameos del speedy González de snes

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