Las cinco reseñas de RDR2 que Rockstar no quiere que leas.

Jan

Arthur se despertó al amanecer con los pantalones a la altura de las rodillas, un dolor de cabeza horrendo y el culo de John contra él. Sin decir nada ambos sabían qué ocurriría el resto del verano.

Y así ocurrió. Nunca hablaban del sexo, simplemente lo dejaban pasar, al principio solo de noche en la tienda de campaña, pero después a plena luz del día con el sol calentando sus espaldas, y de noche a la luz de la hoguera, rápido, brusco, riendo y gruñendo, sin decir ni una maldita palabra excepto una vez que Arthur dijo:

—No soy maricón.

Y John intercedió diciendo:

—Yo tampoco. Esto no se repite. Solo nos concierne a nosotros. *

El otro día echaron Silverado por La 1. ¡Vaya película! Un reparto increíble con actores en estado de gracia, y un director al que todos respetamos y amamos. Y es que me gustan los Westerns. Me gustan esas historias de buenos y malos, de acción sin freno en las que solo has de dejarte llevar y disfrutar.

Y me pongo Red Dead Redemption II. Llevo 2 horas. Hace frío. La gente sufre. Hambre, frío, miserias del tercer mundo. No hay fiebre del oro. No hay Dead Man Hand en el póker. No hay saloon y no hay pilinguis de saloon. Solo hombres. Hombres solos. Hombres rudos. Hombres cabalgando juntos bajo la nieve, contándose sus miserias, acurrucándose al calor de una hoguera y de otro ser humano para resguardarse del frío.

No es Silverado, no es Deadwood, no es Tombstone. Red Dead Redemption II es una puta película de Ang Lee, y si ya no vi la original, ¿por qué narices me voy a tragar esta que dura 60 horas?


Dai

Jack McCormack entró en el Saloon dejando tras de sí únicamente la polvareda levantada por su caballo y una puerta balanceándose por la inercia. El silencio se hizo en la sala, todas las cabezas se giraron hacia él y la pianola dejó de tocar. Su fama le precedía, había llegado antes que él y ya estaba tomándose un whiskey. Todos sabían lo que venía a continuación y no querían perder detalle.

La mano de Jack emergió de entre los pliegues de su poncho y se dirigió, lentamente, hacia su cintura. En un movimiento rápido, casi imperceptible, desenfundó su pistola. 22 centímetros de cipote colgaron de su bragueta. El saloon quedó inmóvil y únicamente el cantinero rompió el silencio.

—Magnífico ejemplar, amigo. Pero las pollas son para follar, no para enseñar.

Red Dead Redemption II es un magnífico y cuasi inabarcable DLC para Red Dead Redemption I. Este carísimo DLC, que se puede comprar por separado, nos presenta a Arthur Morgan y al resto de compañeros de Marston en la banda de Van Der Linde. Con ellos, introduce numerosas mejores gráficas. Ahora podremos disfrutar de más briznas de hierba por metro cuadrado, caballos que cagan y desollaciones más detalladas (aunque hubiera agradecido que, de los 8 años de desarrollo, hubieran dedicado un par de semanas a mejorar la cabellera de los personajes, y que no todos estuvieran modelados según el grasiento pelo de Raúl González Blanco). De lo que no podremos disfrutar es de mejoras en los anquilosados controles ni de novedades jugables que no sean una reformulación de las que ya estaban en el juego original.

En cuanto a mecánicas, ahora podremos deleitarnos con una novedad en pos del realismo, en el que cualquier atisbo de dinamismo en la jugabilidad se esfumará por completo cuando tengamos que volver a nuestro caballo para cambiar de arma en medio de un tiroteo o cuando debamos esprintar de vuelta a la escena del crimen, perseguidos por la ley, porque se nos había caído el sombrero. Esperamos ansiosos a RDR3 para que las horas de sueño del protagonista pasen en tiempo real y podamos pasar 8 horas observando cómo duerme nuestro forajido (pulsando X cada 30 minutos para espantar mosquitos), con la PS5 resoplando a tope, para sentirnos completamente inmersos en la experiencia de vivir en el salvaje oeste.

El mayor logro de este salvaje oeste, sin embargo, es que Ambarino, West Elizabeth, New Hanover viven. Red Dead Redemption II crea un mundo en el que Arthur Morgan no es el protagonista, en el que sus gentes, su fauna y flora, no giran alrededor de nuestras acciones. Un mundo persistente, que respira por sí mismo, que sigue ahí cuando nosotros no miramos. Rockstar ha creado las condiciones idóneas para crear un juego superlativo, y lo ha llenado de misiones poco inspiradas y controles incomprensiblemente toscos.

A pesar de todo esto, RDR2 es un juego DLC magnífico. Orgánico, abrumador y plagado de detalles. Pero olvidad todos esos dieces, obras maestras y demás rollo de la prensa especializada. Al final del día, el juego no está a la altura de su propio mundo. Si os gustó el primero, este es lo mismo pero hiper vitaminado. A los neófitos, si tenéis un montón de horas libres y os gusta el Western, ved Deadwood. Si aún os sobra tiempo, jugad a Red Dead Redemption II. Yo me voy a echar una partidita al Sunset Riders.


BOLA

Decía Delibes que “la caza es un esparcimiento fundamentalmente dinámico. El morral hay que sudarlo. La cacería se monta sobre madrugones inclementes, ásperas caminatas, comidas frías en una naturaleza inhóspita, lluvias y escarchas despiadadas, follar con tu amigo con las botas puestas para que no se te hielen los dedos de los pies, volver a casa oliendo a hombre y sentir en el fondo de los ojos de tu mujer que sabe lo que has estado haciendo con el Mariano. Un secreto a voces en el pueblo, un amor mudo que grita como el muflón a punto de ser degollado“. Y algo de eso hay en RDR2.

Algo de lo de la caza quiero decir, porque por desgracia es un juego que rezuma masculinidad tóxica y que nunca abre una puerta a la sodomía rural. De la caza, digo, porque Red Dead Redemption II es el mejor simulador de caza de esta generación y como tal ha de entenderse. Un simulador de caza que quizás ambiciona ser algo más pero que al final te acaba empujando al monte bajo, al agazape y al oteo, que es donde se siente cómodo el juego.

La selección de armas es monótona y carente de personalidad, el abanico es relativamente amplio pero las diferencias entre un rifle y otro no están bien desarrolladas. Hay una cierta ilusión de personalización al acudir al armero que al final se limita a retoques estéticos y a un simple estriado recto para reducir la fricción entre el proyectil y el ánima del cañón. Al desarrollarse en 1899 las opciones de estriado están limitadas pero se echa de menos una explicación más didáctica sobre esta técnica.

Es en el entorno dónde el juego de caza empieza a brillar. Rockstar pone ante nosotros una selección de biomas arrebatadores. La montaña nevada, prodigio técnico; el bosque frondoso, el monte bajo, el secarral y el pantano, cada uno con su fauna y su clima.

Y es en esa fauna y en ese clima donde el juego de caza se eleva. Respecto al clima destaca la utilización de la niebla no como velo para tapar carencias técnicas sino como recurso estético y narrativo. Pero también el viento, la lluvia, la solana, la tormenta; todos brillantes y técnicamente impecables.

Respecto a la fauna, y aquí está el verdadero alma del juego, está todo dicho. La fantástica inteligencia artificial te hace sentir que los animales viven, evitando esa sensación tan común en los juegos de caza de que los animales son meras marionetas actuando para ti.


Alcalde

El anciano sabía que aquel estudiante prometía. Pronto habría un sabio más joven en aquella montaña.

—Quiero escribir El Libro de Instrucciones Del Mundo, Maestro.

—Suena ambicioso.

—Explicaré por qué la abeja se posa en la flor. Por qué los átomos de la flor permanecen unidos. De dónde vienen esos átomos y cómo combinarlos de manera creativa. Cómo recoger la miel del panal y crear pasteles llenos de amor con ella. Escribiré sobre el cielo, la tierra, las religiones y los calcetines blancos. Cómo funciona todo.

—Tienes mis bendiciones.

Unos años más tarde el aprendiz volvió. Cansado. Feliz.

—Ya está, Maestro. El Libro de Instrucciones Del Mundo está terminado.

—¿Puedes esperar un segundo? Me coges cagando.

—¿Ya?

—No. Falta el último arreón.

—Listo.

—Errrr. He terminado el libro.

Delante del sabio había una cordillera infinita de libros. La misma portada en diferentes idiomas. El Libro de Instrucciones Del Mundo.

—¿Está lo de…?

—Sí, está. Está TODO.

El anciano cogió el primer libro. Lo abrió y comenzó a leerlo.

—Maestro. Le dejo. Supongo que necesitará su tiempo.

—No hace falta. Ya está. Es una puta mierda.

—¿Qué? He pasado años escribiendo. He dejado de comer. De dormir. He bailado con lobos. He matado unicornios para conocer el sabor de su cuerno molido y poder explicarlo. He dirigido ejércitos. He conquistado mundos. He dejado de lado la moralidad. Y usted, venerado Maestro, con tan solo un vistazo, ¿ha calificado El Libro de Instrucciones Del Mundo como… una… puta… MIERDA?

—Yep. Es aburrido.

—Pero Maestro. Está TODO. Todo lo que un hombre, mujer o transespecista pueda saber, creer o necesitar está aquí. ¿Cómo puede ser eso… ABURRIDO?

—Mira chaval. Si tengo que explicártelo es que no has entendido nada.

Rockstar. Has creado un mundo. Lo has llenado de muflones. De manchas de barro. De cadáveres que se pudren. De acero, balas y madera. De minijuegos. De misiones secundarias. Has hecho el sandbox perfecto. Pero te has olvidado de hacerlo divertido.

Rockstar, no has entendido nada y no pienso explicártelo.


* En Gamerah somos ingeniosos, pero no tanto. El texto corresponde al relato original de Annie Proulx en el que se basó Ang Lee para la película** (página 260). Nosotros, que apenas sabemos encontrarnos el culo con un mapa, no tenemos problemas con lo que otros hagan con el suyo. Así que, si decimos que el libro es una mierda apestosa, entendedlo desde el punta de vista del respeto a los cuartos traseros ajenos y a su modalidad de uso. De hecho, a Ang Lee le dieron el Oscar al mejor guion adaptado. Posiblemente el más merecido de la historia. Eso sí, también es responsable de Hulk. Otra mierda con patas. Verde esta vez.

** En Latinoamérica el título no fue Brokeback Mountain sino “Secreto en la Montaña”, un título a todas luces mejor y que evidencia la superioridad intelectual ultramarina.

12 comentarios

  1. ESCRIBID AQUÍ MILLENIALS.

    • hijos deputa.

      siempre hay que decirlo más.

    • Esa es la actitud. Lo que me lleva a esa discusión que tuvimos en el foro secreto. ¿Por qué no hay furcias en el juego?

    • hola?

    • Hace falta el enlace a un tutorial de YouTube para saber como escribir fuera de una red social. ¡Rápido! Busquemos a un gilipoller.

  2. Me habéis hecho sentir lo que siento cuando voy con la cuadrilla de cacería. Ojalá no se entere Vanesa de lo que tengo con Pedrito...

  3. El Dr. Rubirosa está on-record en el viejo antro diciendo que Brokeback Mountain es "una conmovedora historia de amor". :$

    • Rubirosa se lame los huevos con la lengua. Eso crea mucho sesgo de opinión.

  4. Menudo coñazo de juego, hace bueno al Shenmue.

  5. Ojalá un DLC de las deventuras de Eastwood por Tabernas y alrededores.

  6. Cumplido, décimo

  7. No hacia falta jugar al juego, solo con ver a los mongoles que estan disfrutando con el ya hay suficiente para saber que es una puta mierda.

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