Mario Kart VR

¿Sabéis cuando deseáis algo con tanta fuerza que pensáis que la única manera de obtenerlo es apelando directamente a Satanás?

Jesús nunca responde, pero Satanás también debe ser un tipo muy ocupado. Entonces un amigo te dice: —El truco para llamar su atención es sacrificar pollos. —¿Cuántos? —Yo sacrifiqué siete la vez que me follé a Cris. —¿Cris no te dió herpes y te rompió el corazón? —Sí, Satanás siempre te la juega.

Pero estás desesperado. Pobres pollos. Sacrificas un número obsceno.

Las noches pasan lentamente en la ola de calor…

Hasta que un día:

MARIO KART VR ESTARÁ EN EL HOLLYWOOD BOWL DE LONDRES A PARTIR DEL 3 DE AGOSTO

¡Satanás, magnífico hijo de la gran puta, nunca dudé de ti!

La tarjeta de crédito de Gamerah

Inmediatamente pillé un avión al City Airport de Londres y de ahí un taxi al Hollywood Bowl en el recinto 02 en el sureste de la ciudad. En el camino paré en el centro comercial para comprar un par de calzoncillos nuevos por si acaso me cagaba de felicidad. Todo pagado por Gamerah. En Gamerah no solo nos remuneran muy bien por artículo, sino que también nos dan tarjeta de crédito para cualquier gasto (ni siquiera hay que presentar recibos) y coche de la compañía (Mitsubishi Pajero). Tenemos también un programa de pensiones no contribuyente que garantiza el 80% del sueldo final en el momento de la jubilación. Es posible jubilarse una vez cumplidos los 55. Esperamos la jubilación de Pepe y el Alcalde de manera inminente. A Jan no le falta mucho tampoco.

Una vez allí, puedes escoger entre Mario, Luigi, Peach y Yoshi. Un adolescente te pone el casco con el visor y los sensores en la mano. Te ajusta el visor hasta que la imagen entra en foco. Antes de que te des cuenta la carrera ha terminado.

Como arcade de carreras, o ejemplar de Mario Kart, Mario Kart VR es bastante limitado, y no en el sentido minimalista de los buenos arcades. Hay un solo circuito dividido en cuatro o cinco secciones, seis pilotos (Wario y Bowser controlados por la máquina) y solo tres ítems (cáscara de plátano, caparazón verde y martillo). El kart en el que te sientas tiene force-feedback y refleja los entresijos de la carrera, en cierto modo. La carrera en sí es incluso más caótica que en las consolas y el resultado no tiene nada que ver con nuestra habilidad con el kart o con los ítems. Habrá quien diga que la esencia de Mario Kart es puramente suerte y que fuera del modo time-trial nunca ha tenido nada que ver con la habilidad, que en verdad es una máquina de azar. No es cierto: como en la vida, el azar es un factor, pero a la larga Mario Kart recompensa habilidad y perseverancia, el conocimiento de las pistas y el uso estratégico de los ítems. No es casualidad que los mismos hijos de puta de siempre tienen 20k puntos en el online, el sitio más despiadado sobre la faz de la Tierra. Mario Kart VR ni siquiera se molesta en crear la ilusión de competición. Todos los participantes están siempre cerca unos de otros y se teletransportan juntos con cada cambio de sección. Habiendo jugado con Mario, Luigi y Yoshi, juraría que todos se controlan igual (imposible confirmarlo dado el poco contacto; tal vez Luigi sea un poco más rápido). El objetivo es que todos los participantes se diviertan juntos en los breves instantes que les son otorgados en el Reino Champiñón.

Porque Mario Kart VR no es un juego de carreras, es una experiencia VR, y como tal es el mejor anuncio y demostración de las posibilidades de la tecnología. ¿Porno VR? Prffffffffffff. Cualquier muerto de hambre puede conseguir a lo largo de sus vida metérsela a alguien o convencer a alguien para que se la meta. De hecho tal vez sea demasiado fácil, dada la alta cantidad de desgraciados que consiguen procrearse. Pero mucho tendrán que cambiar las cosas para que sea posible ir físicamente al Reino Champiñón. Lo mejor del “juego” es casi antes de que empiece la carrera y simplemente miras alrededor. ¡Peach me saludó! De cerca está aún más buena que viéndola en la pantalla de la tele. Al empezar la carrera lo que recomiendo es simplemente olvidar la competición y mirar alrededor. La sensación de escala e inmersión está muy bien lograda y es un gozo comportarse como un turista. Me hace pensar que el siguiente Mario Kart doméstico necesita vista en primera persona urgentemente y que cuando Nintendo apueste firmemente por la realidad virtual el mundo real se va a ir al carajo. Yo ya le he dicho a mi mujer que el día que esto ocurra nos compramos tres cascos VR, nos conectamos intravenosamente a un tanque de suero y el culo a un tanque séptico y empezamos una nueva vida como una familia de Toads, sin las presiones y miserias de nuestra actual existencia humana.

Satanás siempre te la juega

Una vez la carrera acaba y te quitas el casco, todo se evapora como el sueño de una noche de verano. Lo que te queda no es tanto la felicidad de haber estado allí, sino la melancolía de haberlo perdido y lo limitado de la carrera en sí. No puedo evitar recordar las palabras de mi amigo, que titulan esta sección.

¿Quién me hubiera dicho que Satanás me la iba a jugar?

Con los años en Gamerah hemos confirmado varias verdades sobre el mundo. Una de las más útiles es la lista de señales que sugieren que no te puedes fiar de alguien:

  1. Tratar mal a gente sobre la que se tiene un mínimo de poder o que se encuentran en una situación social de inferioridad: camareros, subalternos en el trabajo, empleados domésticos, etc. Una obvia señal de hijoputismo.
  2. Mantenerse sobrio y tomar fotos cuando todo el mundo está borracho como una cuba. Por supuesto, nada malo con moderarse y no sucumbir la presión social. Hablo de casos como cuando al final de la jornada laboral sales a tomar una caña rápida con la gente del trabajo y una cosa lleva a la otra y otra vez acabáis todos borrachos en el peor stripclub de la ciudad. Siempre hay un hijodeputa que no está tan borracho como parece y que te toma una foto cuando tienes la nariz enterrada en lo más profundo del culo de una stripper que dice ser colombiana pero que no quiere hablar español y cuyo culo no huele a frijoles. Es un caso hipotético que he visto en películas. Es importante no confundir a este hijodeputa con el miembro del grupo que se mantiene al margen porque no quiere mentirle a su cónyuge (“estamos en la biblioteca”), le da vergüenza desnudarse en público, no quiere apoyar un sistema que explota a la mujer desde el principio de la historia humana o simplemente prefiere gastarse todo su dinero en amiibos. Este de hecho suele ser el único ser humano medianamente decente en el grupo de degenerados con el que siempre acabas.
  3. No le gustan los animales. ¿A quién MIERDA no le gustan los animales? OK que a veces toca sacrificar pollos o que haya gente que prefiera a los gatos en lugar de a los perretes. Nunca lo entenderé del todo, pero un gato, a pesar de que te devoraría si pudiese, es un alma pura. Todos los animales lo son. No hay duplicidad en los ojos del tiburón que te da un mordisco. Y si alguien así os viene y para defenderse os dice “Pues a Hitler le encantaban los animales” le respondéis “ENTONCES ERES PEOR QUE HITLER”. Hay que tener cuidado con responder “pues no sería tan malo Hitler” o referirse a Hitler como el Fuhrer o “Dulce Hitler”. Se pierde la superioridad moral.
  4. No le gusta Mario Kart. Todo aquel que ha sufrido un caparazón azul en la última curva de la última vuelta de la última carrera de un Grand Prix en 150cc o Espejo o ha sido arrollado por un rival recurrente que tiene la estrella en el online (AVOCADO hijo de la gran puta volveremos a encontrarnos) sabe que se puede ODIAR Mario Kart, pero que es imposible que no te guste.
  5. Es Yoshi.

El diablo pasa todos estos tests. Así que las £8 por partida me parecieron un precio razonable comparadas con los $40 que cuesta una partida en Japón. Los 4 minutos de duración me parecieron un eternidad comparados con el minuto cuatro segundos de mi mejor tiempo en el Mario Circuit 1 del Mario Kart de SNES (Donkey Kong Jr). Y pagar en total £40 por 20 minutos me trajo dulces recuerdos de cuando fui con mi abuelo a Amsterdam. Pero lo cierto es que tras cambiarme de calzoncillos me quedé con cierta sensación de desasosiego. Quería más, y no quería más. Mi mujer me llamó. ¿Sigues en la biblioteca? Sí, pero ya voy camino a casa, dije, ligeramente avergonzado de haber tirado £40 por el retrete, y me dirigí a la salida.

Antes de irme eché otra partida. En la carrera anterior creí avistar una encantadora cabañita champiñón perfecta para una familia de 3…

Me lavo con un trapo atado a un palo.

Un comentario

  1. El mejor gordo esta de regreso.. Ya me apuro a desempolvar la alfombra roja nintendo

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