Cuando los juegos de fútbol eran juegos y eran de fútbol.

Los videojuegos serían el ejemplo perfecto del entretenimiento de mal gusto sino fuese por el fútbol; el auténtico paradigma de lo soez, la vena dilatada y el chandal de temporada pretérita. En Gamerah somos todos gentes del buen gusto. Pero somos humanos, tenemos nuestras debilidades. Y los juegos de fútbol son la más vergonzante de ellas. Lo sabemos, lo asumimos y nos asomamos a ese pozo de depravación con desarbolada alegría. Porque si el mundo del balón es el estanque ponzoñoso del cántico borrachuzo y el cuñadismo high class, los videojuegos que lo representan no pueden sino añadir lo peor de un inframundo asocial de pósters de nu metal descoloridos, riñoneras imposibles y copias sobadas del FIFA nuevo “el de los cromos”.

 A pesar de todo, hubo una época en la que todo era mejor. A SEGA se le trataba de usted y el cielo brillaba en un azul impoluto que te decía “sí, todo va a ir bien”. Un tiempo en el que el tatuaje más elaborado de un futbolista era “Paqui te quiero”, las espinilleras eran una excentricidad y la gente se apellidaba Cardeñosa o Abadía. Ya sabéis, toda esa mierda del “odio al fútbol moderno, soy socio del Pozuelo pero el niño me ha pedido la camiseta de Messi y me voy ya a casa que hoy hay Champions“. Eran días en los que los juegos de fútbol eran juegos y eran de fútbol. No había otra. Más te valía hacerlo divertido, porque el diseño de los jugadores los asemejaba a boniatos en el mejor caso, el online era pegar dos gritos por la ventana para que bajara a casa tu vecino y las animaciones y el control tenían la sutileza de un texto erótico random de Reverte. Con el realismo descartado, había que echarle imaginación, horas e ilusión para que aquellos primeros títulos futbolísticos funcionaran. Cosas, las tres, de las que precisamente andábamos más que servidos en aquella época.

En uno más de nuestros polvorientos ejercicios nostálgicos, hemos querido recuperar aquellos juegos de fútbol que consumieron nuestras pestañas en nuestros años mozos. No buscamos el típico repaso histórico de los sempiternos títulos de lista clickbaitera sino una selección de aquellos juegos que, por algún motivo, hoy nos dan menor vergüenza ajena. Disfrútenla. Y no olviden la única reflexión que Gamerah dejará para la historia. Vuestro videojuego de fútbol favorito, era una mierda.

Alcalde

Striker, RAGE software

(PC 1992. Salió para otras plataformas, creo. Me la sopla, yo solo jugué a esta)

Los estudios científicos son algo muy necesario si queremos que nos vuelvan a contar algo que ya sabíamos de un modo un poco más complejo. Hace no mucho hicieron un estudio sobre el dolor percibido durante el parto. Evidentemente, de mujeres; no contaban las luxaciones de muñeca masculinas. El resultado era que el dolor se evaluaba como un 8/10 en madres recientes y un 6/10 a los 6 meses, disminuyendo la cifra con el tiempo.

Hay un dicho que salía más barato que el citado estudio; el tiempo lo cura todo. Excepto en el caso de Striker, de Rage Software. Ya dolía a los ojos desde el primer día. Yo lo probé justo dos años después de su edición, en el 94, justo cuando salió el primer FIFA de EA, que con perspectiva isométrica y control deslizante, ya comenzaba a poner las primeras piedras de ese tan mal llamado género de simulación deportiva. Pero aquel exquisito y detallado campo, que hubiera cumplido los requisitos de cualquier capitán del Barcelona con cenicero capilar, prometía más de lo que sus puños estaban dispuestos a defender. La jugabilidad era tosca y los futbolistas eran tan incontrolables como Sergio Ramos cuando el árbitro no mira. Ahí fue cuando Striker comenzó a hacer ojitos. Porque el juego, dentro de su limitada propuesta, funcionaba como un Tourbillon de Badrillard & Wullschleger en muñeca de concejal de urbanismo de la Costa del Sol.

El campo estaba diseñado con cierto gusto, en 3D, aunque los jugadores aparentaban raquitismo. Quizá esta ligereza gráfica convertía los partidos en algo terriblemente dinámico. Pase, pase, centro, chilena, rechace, gol. Correcalles, faltas, Casemiro partiendo tibias, penaltis. Todas las vicisitudes del juego, a excepción de las clases particulares del graduado escolar de Zidane, estaban fielmente recogidas en el juego. Con un control minimalista, un solo botón servía para todo. Era genial dirigir el efecto del balón en el aire con una precisión absoluta y convertir pases en disparos simplemente regulando la fuerza del golpeo. La dicha no acababa ahí, además Striker nos permitía personalizar competiciones, camisetas, stats y nombres de jugadores a nuestro antojo. La tierra prometida de los juegos de fútbol sin licencias oficiales.

No tenía los gráficos del FIFA, ni la sutileza de Sensible Soccer. Carecía del carisma de los Match Day, la jugabilidad de ISS y era tan feo que necesitabas una epidural para que no doliera. Pero, maldita sea, era el más divertido de todos ellos.

Kete

Michel Futbol Master + Super Skills. Dynamic

(Amstrad CPC464 1989. ¿Hubo algo más?)

En 1989 ya sonaba Michel, y no como entrenador de todos y cada uno de los equipos cuyo banquillo quedaba huérfano.

La carrera de José Miguel González Martín del Campo, a falta de conseguir la tan ansiada Copa de Europa que siempre se le resistió a la Quinta del Buitre, se puede resumir en 3 momentos cumbre. A saber; el gol fantasma en Jalisco contra Brasil en el primer partido del mundial del 86, el día en que decidió que podía ser buena idea dedicarse a tocarle la huevada a Valderrama mientras esperaba a que Fonseca sacara un córner, y el lanzamiento por parte de Dynamic del videojuego Michel Futbol Master + Super Skills.

Nada apuntaré de los dos primeros, pero del último me veo en la obligación de subrayar que fue el primer videojuego con cara y ojos que ofrecía un modo de entrenamiento completo al uso como los que vemos hoy en día en los títulos más punteros del género. Cabe destacar que los ejercicios eran tanto o más entretenidos que el propio juego de fútbol, lo cual todavía no sé si dice mucho o poco del producto en general y que, como podéis ver en la imagen,  en una época donde los gráficos fotorrealistas todavía eran ciencia ficción, nos ofreció la representación digital más fidedigna que nunca ha existido de Julio Salinas.

¿Por qué?
Y que sabré yo. Los ochenta fueron muy locos y Julio Salinas siempre fue muy gracioso.

¡Un momento! ¿He dicho el primero?
Ahora que lo recuerdo, ese mismo año salía también el Emilio Butragueño II de ERBE incluyendo, como en el caso del Michel, un Super Skills que nos permitía poner al talentoso alfeñique más mazao que el guardaespaldas de Zangief.

Aunque si nos ponemos puristas ese no cuenta al tratarse de una simple adaptación del videojuego de Gary Lineker. Nadie lo advirtió, ni siquiera se extrañaron al ver que el Buitre tenía el pelo oscuro. Pero es lo que tenían los ochenta, que no había foros de niños rata y estas cosas pasaban muy desapercibidas.

Michel y Butragueño… Butragueño y Michel… siempre juntitos, siempre sonriendo como en sus portadas.

Que ascazo les tenía 🙁

Jan

World Wide Soccer 97- SegaSaturn

No sé cual fue el momento exacto en el que todo se fue a la mierda. Cuando nos convertimos en La Resistance. Lo teníamos todo. Copábamos las portadas de las revistas y estábamos de moda. De golpe y porrazo nos vimos cazando ratas en las catacumbas para subsistir. Quizás fue por el Toshinden era más bonito que Virtua Fighter a pesar de ser un mojón injugable. A lo mejor era porque nuestro Resident Evil se veía peor. O en el momento en el que el mundo se dio cuenta que nuestro Wipeout 2097 no tenía transparencias.

Y en eso llegó World Wide Soccer 97. Nos devolvió la ilusión, nos devolvió el orgullo, nos devolvió las ganas de luchar en los foros (si en 1997 hubiesen existido). No lo habréis jugado casi nadie y quizás en esta foto solo veáis un amasijo de pixeles borroso. Yo veo belleza, veo amor y veo perfección. World Wide Soccer fue el juego de fútbol Ni winning eleven ni pollas. Ni siquiera tenía clubes, solo selecciones. Jugabilidad perfecta y animaciones fabulosas en un juego que marcó los corazones de los auténticos segueros.

Luego salió el WWS 98 cuya única novedad era incorporar clubes y en Dreamcast el WWS2000, que ya no tenía nada que ver. Pero nunca olvidaremos esas tardes con amigos jugando al WWS97 mientras el mundo se iba a la mierda.

Pengo

Euro League.
Hack de Tecmo World Cup 90 (1989)

Si alguna vez quieres crear la lista más corta del mundo tan solo tienes que escribir “Grandes videojuegos creados por empresas italianas” en la parte de arriba y listo. Si añades “que no sean de carreras” te quedas con este Euro League y para de contar. Bueno, siempre y cuando podamos considerar un hack guarro de cambiar cuatro texturas como un juego propio (cosa que voy a hacer porque si no para qué coño estoy escribiendo esto) Ahora ¡qué cuatro texturas! Algún día me gustaría poder felicitar al hombre que, uniendo el respeto a la ley de un mafioso napolitano y el estilo de un fino pintor renacentista, cogió un arcade excelente pero con el carisma de un bacalao pasado de fecha, infringió un par de leyes, y creó uno de los mejores tragamonedas del continente.

Hay que reconocer que la base con la que trabajó el truhán este era buena. El Tecmo World Cup 90 es un señor arcade de los de correr y pasar hasta llegar a alguno de los puntos mágicos donde el balón va dentro sí o sí. Es cierto que obvia muchas reglas del deporte (si lo aplicamos a enfrentamientos de Madrid o Barça contra equipos pequeños esto podría ser un rasgo de proto-hiperrealismo) pero consigue la perfecta combinación entre accesibilidad y diversión que lo hace, 25 años después, un clásico.

Ahora ¿Japón? ¿Estados Unidos? ¿URSS? ¿Selecciones? ¿Quién quiere jugar con esos mindundis? La pasión del fútbol. Los colores. Eso se siente cuando llevas al equipo de tu ciudad. Cuando le cascas un 0-7 al eterno rival y te los imaginas saliendo del campo en el minuto 80, pensando en cómo se esconderán para que no te los cruces a la hora del café. Si alguna vez has tenido dudas sobre qué quieren decir con eso del “poder de las marcas” y el “sentimiento” piensa que un italiano tachó Japón, Estados Unidos, Alemania,… escribió encima FCB, RM, MIL, BM,… y puso un juego que nadie conocía en la mitad de bares del país.

Kim Kapwham

Super SideKicks (Tokuten Ou) – SNK (1993)

SNK estaba tan empanada que la selección española llevaba la equipación de Portugal.

No soy la persona más adecuada para hablar de fútbol en general, o de juegos de fútbol en particular. Siento bastante rechazo por el mal llamado “deporte rey” por el caos circulatorio que provoca en la capital cada 15 días, caos que me impide aparcar a menos de seis estaciones de metro de mi casa. Este rechazo se convertiría en un odio intenso, feroz y arrasador desde aquel maldito verano de 2010 en el que una peña de aficionados, rezumando anís por todos los poros, decidiese que mi portal era un sitio estupendo para celebrar las victorias de la Selección durante el mundial de Sudáfrica hasta las seis de la mañana entre gritos, peleas y berridos de vuvuzelas.

Sin embargo, y con no poca vergüenza, he de reconocer que hubo un tiempo en el que me vicié a un juego de fútbol. de manera enfermiza, además. Ese título era Super Sidekicks, funcionaba bajo la siempre eficaz placa NeoGeo y en 1993 se situaba en el bar Los Extremeños (Carabanchel Bajo). Una estratégica posición a mitad de camino entre el colegio y los bloques de viviendas más cercanos que convertía a toda la muchachada del barrio en habituales de sus dos muebles de recreativa. En esa primavera de 1993 no existía nada más burro en cuestión deportiva: unos personajes gigantescos a los que únicamente les faltaba escupir los gargajos radioactivos que alegremente regurgitaba el siempre odiado Hristo Stoichov, unas animaciones cuidadas al detalle y una elaboración de jugadas que convertían al Kick Off o al Sensible Soccer en chuminaditas de feria. Además, a pesar de ser la máquina más cara del local estimulaba el juego a dobles, pues por 10 duros no tenías más que un crédito, pero si metías 20 duros te adjudicaba tres. Para colmo de males, algún ingenioso truhán difundiría la leyenda urbana de que si ibas completando el juego con victorias de 5-0 o más (los traumas con el Inter aún pervivían) la final obligatoriamente se realizaba contra la selección japonesa, que se transformaba magia mediante en una selección con personajes sacados de Fatal Fury, Art Of Fighting y Samurai Shodown versión futbolera. Jamás fui capaz, pero lo intenté. Una y otra y otra vez.

En un jocoso giro del destino, hoy en día el bar Los Extremeños fue traspasado a un consorcio de ciudadanos chinos tras años de nefasta gestión, quienes mantienen el nombre y la estética pero sirven pan de gambas con el vino en vez de torreznos. Más o menos como la SNK actual.

Loninja

World Soccer – SEGA (1987)

La chilena de este juego es el mejor movimiento jamás visto.

Aunque la Master System es la mejor consola de la historia, uno piensa en ella y no le vienen enseguida grandes nombres de juegos de fútbol. Esto es algo que le pasa a mucha gente,incluso en el año 2117, pero para eso estamos nosotros, para sacaros de ese engaño. Porque la Master System tuvo muchos más juegos de fútbol que todas las generaciones que sucumbieron bajo la batalla FIFA-Winning Eleven. De hecho, hasta tuvo un FIFA (sólo en Brasil, pero ese enorme país sudamericano también cuenta), un Sensible Soccer, un Kick Off, un Striker (Ultimate Soccer en esta consola) y un Tecmo World Cup, así como un World Cup 94 y un Italia 90, así como otros más exclusivos como Champions of Europe, Great Soccer y el que nos ocupa, World Soccer (Great Soccer en la terrible USA, que de estas cosas no entendía mucho entonces).

¿Qué es lo que hace destacar a World Soccer por encima del resto? Muchas cosas. La primera, que es exclusivo. La envidia del personal. También lo podían jugar los poseedores de una poderosa Game Gear o una apañada Mega Drive, pero siempre pasando a través de un bello adaptador. Lo segundo, que sus gráficos son simpáticos. Majos. Agradables. Incluso adorables. Unos jugadores de fútbol entrañables, como los enemigos de Fantasy Zone, alejados de la dureza de los campos de fútbol y de la competición más fiera. Pero además de toda esta belleza, con los azules más deseados del panorama consolero mundial, nos encontramos con un sistema de juego bastante especial. Con un botón se chuta y con otro se pasa, si. Pero con el de pase no se pasa hacia donde estemos mirando, sino que una flecha se pone elegantemente sobre otro de los jugadores de nuestro equipo, y al apretar el botón de pase este siempre acudirá hacia la posición de la flecha, da igual donde estemos (suele estar posicionada, eso sí, con cierta lógica. Suele.). No contentos con ello, si el balón se recibe cerca del área al apretar el botón de disparo nuestro jugador realizará una plástica chilena. Y finalmente el portero es manual y tiene un área de influencia notable, de manera que los partidos contra otro ser humano suelen ser muy divertidos.

Por todo ello, y porque tiene unas tandas de penalties muy majas, y porque tiene una música maravillosa (¿quién decidió sacar las grandes melodías de los partidos en favor de unos más que aburridos comentaristas?) World Soccer es el mejor juego de fútbol de la historia. Once sobre diez.

Strike

Sensible World of Soccer European Championship Edition, Renegade Software (1995)

Sensible World of Soccer ECE

 

Antes de que esa tarde consumara la permuta, ya había pasado por mis manos algún que otro juego de fútbol, entre ellos algunos de los nombrados en este artículo. Bendito videoclub.

La versión de Striker para Game Gear quedaba reciente en la memoria y, en mi atención, el PC estaba ganando terreno a la portátil de SEGA. Primer dispositivo móvil, antes de los smartphones, en el que sus propietarios mendigaban por encontrar un enchufe.

Esa tarde debió impresionarme el brío con el que unos muñecos cabezones se movían por la pantalla en un plano cenital. Poco menos de una semana después realizamos el respectivo intercambio de juegos.

Finalmente delante del PC, Sensible World of Soccer European Championship Edition ’95 – ’96 cobraba vida. La pantalla introductoria no dejaba lugar a duda: múltiples modos de juegos que habría que explorar, pero primero hacía falta probar nuestras habilidades en un partido rápido. Las manos sobre el teclado, “la Quinta del Mini” tomó la pantalla de tubo y perdimos por goleada, con Kodro transformando un penalti en los últimos instantes que sólo sirvió como gol de consolación.

Requería horas y unas cuantas ligas perdidas, tras ello el control de SWOS ECE ’95 – ’96 se revelaba, ante el jugador, como algo bastante más profundo que la cruceta y la pulsación de un botón. Cada jugador contaba con una tabla de habilidades que le permitía conducir, pasar o rematar el balón con mayor o menor pericia. Las alineaciones permitían jugar con pase corto, balón al área, “correcalles” o centro-remate. Por si fuera poco el juego exigía que aprendiéramos a amagar frente el área, antes de chutar, o posicionarnos para cortar el ataque rival mediante una entrada a tiempo o presionando al jugador.

La estrella de la fiesta era el modo carrera. Ese pozo en el que muchos descubrimos ligas de las que nunca habíamos oído hablar, tan siquiera en Fútbol Total (C33), o jugadores excepcionales allende el océano. Esta añadía una capa de complejidad al juego, que nos hizo disfrutar durante años (¡aún lo hace!). Planificar la temporada resultaba obligado si no querías acabar jugando con suplentes, así que tocaba bucear en la enorme base de datos de jugadores y buscar aquellos que se ajustaban a tu manera de jugar, equipo y presupuesto. Compra, venta o bajo cesión, eran las tres maneras con las que podías reforzar la plantilla. A partir de ahí: 20 temporadas, si las cosas iban bien, para llevar al Göteborg de turno al dominio de la competición doméstica y la conquista de la Champions League.

Haru

Dino Dini’s Kick Off, Anco ’89
Kick Off

El abuelo Dino ya iba marcando los pasos que daría su nieto Mal.

Este Kick Off, que parió Anco a finales de los 80 y para infinidad de plataformas, tenía, pese a su apartado gráfico discreto y una vista cenital a la que ahora no estamos acostumbrados, una característica que lo hacía especial y que debería haber calado más en los juegos de fútbol modernos. A diferencia de la mayoría de títulos, en Kick Off la masa de los jugadores era normal y no ejercía sobre el balón ningún tipo de campo gravitatorio que lo hiciera quedarse pegado al pie hasta que la soltaras o te la quitaran. Aquí ibas dando leves toquecitos a la pelota que hacían que ,si cambiabas de dirección bruscamente, el esférico siguiera a rajatabla la primera ley de Newton y su trayectoria continuara de forma rectilínea hasta encontrarse con cualquier otro obstáculo o delimitación del campo. Este es uno de los motivos por los que cualquier partido en Kick Off se acercara más a una frenética partida de billar que a los partidos de balonmano camuflado que ofrecen actualmente los juegos de fútbol.

El juego era muy dinámico y todo se movía constantemente en un baile fluído de jugadores al rededor de la pelota, además contaba ya con un minimapa para ubicar a tus compañeros y contrarios. Aunque ya en ese momento sabías que la tecnología podía ofrecer cosas mejores (o al menos más bonitas) esa libertad del balón, que botaba a diferentes alturas, te daba un sentimiento next gen que no ofrecían otros juegos. Provocaba la sensación de estar jugando a algo peor a simple vista pero que después te compensaba de otras maneras: elección de tácticas, faltas, tarjetas, estilos diferenciados en los jugadores… era un juego muy completo.

Canta muy bien, baila muy bien…ni se les ocurra jugar ahora.

 

9 comentarios

  1. Los winning eleven fueron los mejores, a partir de ahi solo se ha ido copiando cada anyo la formula. ya sea por el pro o fifa de turno.

    Mencion especial al ISS de SNES.

  2. Que buenos juegos estos y que variedad en cuanto a estilo y formas de afrontar el deporte rey, lejos del duopolio (que coño monopolio) que tenemos que sufrir, yo siempre he sido muy de sensible y aprovecho para revindicar el genial Sensible World Of Soccer de 360.

  3. Aunque no lo comentamos en el texto (por joder, básicamente) el mejor videojuego de fútbol habido y por haber es el FIFA98 de PC.

    Concretamente los partidos de fútbol sala con un jugador al teclado, otro al pad y un tercero (normalmente el vecino pesado o el primo de visita) haciendo el mongolo jugando con el ratón.

  4. Por cierto, ni una mencion al worl cup de Nintendo, a saber la de horas que le eche a esa maravilla.

  5. Lo que me gustaba de estos juegos era la ausencia de normas, lo cual daba lugar a diversos meta-juegos dentro del juego. Por ejemplo, las partidas con los colegas al Italy 90 se asemejaban más al Street Fighter que a un juego de fútbol, donde la clave estaba en controlar el partido mediante incesantes faltas al jugador contrario para impedir que controlase la pelota. Si perdías 0-1 sabías que había sido porque no tuviste acierto con las entradas. Así pues, el partido perfecto siempre se resolvía con la tanda de penalties.

    Ahora hay que estar pendiente del maldito "scripting" y demás medidas comunistas que convierten al juego en un mero tragaperras donde la victoria es cuestión de suerte. Algunos dirán que eso es una forma de meter "realismo" pues no siempre el mejor gana (véase aquel Celtic 1 - Barça 0 de hace unos años, con un tiro a puerta y un 11% de posesión para los escoceses). Pero precisamente eso es lo que ha matado al género, cómo se argumentaba en aquel otro artículo usando los juegos de tenis como ejemplo. Ya no hay videojuegos, sino simuladores de tragaperras los unos, y simuladores de trabajo (con sus innecesarias notificaciones de level up e interminables numeritos) los otros.

    • Aun asi si juegas mejor tienes un 90% mas de posibilidades de ganar. Si los dos jugais igual de bien si que el azar gana fuerza, pero bueno, entre eso y la tanda de penalties que es directamente un 50%...

      Personalmente creo que no tenemos queja con el winning eleven fifa, lo malo es que no hay alternativa, pero a estas alturas es complicado arrancarle mercado a winning eleven fifa.

      Quiza si nintendo se atreviera a hacer algo mas arcade...pero como mucho te meteran a mario y compañia en un subproducto de futbol fantastico.

  6. Parece mentira que no hayais comentado el WORLD CUP de Nintendo nes, vaya maravilla!

    • Es un repaso parcial y nostálgico. No buscábamos un repaso completo a los juegos de fútbol, sino a aquellos a los que por alguna razón les echamos más horas de las que merecían. No hay Winnings, ni PES, ni ISS tampoco, títulos fundamentales.

  7. Sí, joder. Sí. Euro League. Llevo buscando ese juego eones, recuerdo jugarlo en una máquina en el club de cabos de Cartagena y desde entonces lo he buscado por ser el único juego de la época con clubes europeos.

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