Conversaciones random con Ricardito

Prólogo del Gordo de Minnesotta

Las buenas entrevistas revelan algo nuevo del sujeto. Las grandes entrevistas revelan algo inesperado, incluso perspicaz; y las mejores son un reflejo de su tiempo y lugar. Y luego hay esos casos especiales, solo unos cuantos por siglo, en el que a través de la interacción de un entrevistador travieso y un sujeto juguetón podemos avistar una verdad más profunda. Entre chistes y puyas cae el velo del samsara y se revela un espejo en el que apreciamos lo que fuimos, lo que somos y en lo que, si quiere Yama (la paz sea sobre él) podemos convertirnos. Más que una entrevista es un evangelio.

Lectura de la tercera carta del Apóstol Jan a los Gameriahnos, 12, 31-13, 13, narrando el encuentro con Ricardito, hijo de Doña María Luisa, en el desierto Miitomo.


Llan 09/02/2017

Hola Ricardito, soy el Señor Juan, un amigo de Doña María Luisa, que escribe en la Gomera. ¿Qué tal?

Ricardito 09/02/2017

No sé qué es eso de «la Gomera». ¿Es un fanzine de bromas canarias? ¿Lo llevas tú solo o lo haces con otros amiguitos? ¿Te puedo preguntar qué edad tienes muyayo?

Llan 16/02/2017

Tengo 40 años, como la mayoría de mis compañeros nintenderos. La Gomera es un blog de videojuegos en donde alabamos a Nintendo y criticamos a Sony. Aunque en realidad somos todos bastante segueros.

Ricardito 09/02/2017

Cuarenta años de seguero; eso equivale a unos seis de nintendero, ¿no? Hay que ser cuidadoso con estas cosas.

Llan 16/02/2017

Un año seguero son cuatro de gordo-pecero y unos doce de kojimita, así que tiene sentido. El caso es que me he hecho de la Nintendo recientemente y me gustaría hacerte unas preguntas.

Ricardito 09/02/2017

Así que es usted novicio de la fe verdadera, ¿eh? Supongo que puedo resolver alguna de las muchas dudas que, sin duda, un joven inexperto como usted se plantea en este bonito y trascendental momento de su vida.

Llan 16/02/2017

Vale, pues allá vamos. ¿Qué opinas de Sega?

Ricardito 16/02/2017

¡Ah! ¡Sega! Aún conservo cicatrices de añejas escaramuzas de patio de colegio contra las huestes segueras. No es una forma de hablar: Pablo Domínguez Padilla, de 4º C y poseedor de una Mega Drive, me rajó el mentón con la pajita de un Cacaolat por decir que el After Burner de 32X era un mojón con pelos comparado con el Starwing. Así de sucios y desnortados eran los segueros. ¡Pobrecillos! Toda esa cháchara de «lo arcade», ese regocijo en mecánicas jugables mortificantes rayanas en el masoquismo de cilicio opusino… Por no hablar del puñetero Sonic, ese odioso engendro del marketing. Sin embargo uno no puede dejar de sentir una morbosa nostalgia por aquellos granujas. En toda su maldad, que no era poca, había en Sega un oponente de una cierta nobleza, de una elemental, boba y ruda ética. Algo de lo que no todos los actores del chiringuito del videojuego pueden presumir. Y luego estaba el Beach Spikers de GameCube, probablemente su mejor juego, que era bastante entretenido y tenía los más apetecibles culos de su generación.

Llan 16/02/2017

Interesante. Entiendo que tu concepto de Sony y Microsoft es aún peor.

Ricardito 16/02/2017

Mi concepto de Sony y Microsoft es El Peor. Para esta clase de conglomerados multinacionales los videojuegos no son más que otro apunte contable en su balance anual. Nada que ver con Nintendo, un ejército de honorables orfebres amarillos afanados en la sagrada misión de difundir el amor y mecánicas jugables perfectas a cambio de unos pocos durillos. ¿Qué filosofía hay detrás de la PlayStation? ¿Fagocitar estudios británicos? ¿Hacer versiones desaboridas de éxitos ajenos? ¿Financiar las neuras de japoneses con déficit afectivo? Yo te diré lo que hay: maldad y estupidez. Y traición. ¡Estos hijos de perra trataron de tomarle el pelo al mismísimo Yamauchi-sama! En fin, esto es como la diferencia que hay entre comprarte tu buen y artesanal mocasín Castellano o comprarte unas Nike cosidas por niños en Bangladesh. Y por si no lo sabes, un hombre se viste por los pies.

Llan 16/02/2017

No podría estar más de acuerdo. Por otro lado, yo que soy un nuevo nintendero, tengo curiosidad por saber cuándo sentiste la llamada.

Ricardito 21/02/2017

Supongo que ya noté la vocación la primera vez que toqué un producto Nintendo: la Game & Watch Multi Screen de Mario Bros., en preescolar. Luego vas oyendo como un eco mientras te diviertes con Excitebike en casa de tus primos, en la piscina con la recreativa de Mario Bros., o en el váter a las dos de la mañana, que es el único momento en el que puedes coger tu recién estrenada Game Boy con el Tetris porque tu madre está completamente viciada y no te la deja ni tocar. Pero eres pequeño y un poco bobo y no te enteras plenamente de lo que te está sucediendo, eres incapaz de comprender las señales. Y entonces una calurosa tarde preolímpica, tu madre llega a casa con un sobre de papel marrón. Te lo entrega y ahí está, La Verdad Revelada: una Super Nintendo con el Super Mario World.

Llan 21/02/2017

Pues verá, yo venía del Spectrum, pero aquello no era más que un amasijo de colorines sin sentido. Así que cuando me hice con una Mega Drive con el Sonic fue como tener un coro celestial en mi cabeza cantando el Adeste Fideles. Esa música continuó con la Saturn y la Dreamcast, hasta que esta última murió asesinada por las viles tácticas de marketing engañoso de Sony. A Sony nunca la podré perdonar… 17 años llevo esperando Shenmue 3. Intenté refugiarme en Microsoft, pero era fea, era sucia, en sus abrazos no encontraba el calor que mi corazón necesitaba. Creo que Nintendo puede encender esa llama-uchi. ¿Tengo cura doctor?

Ricardito 28/02/2017

Mi más sentido pésame por tan penosa trayectoria en el mundo del videojuego. Tampoco es algo de lo que debas avergonzarte, no todos podemos nacer en un entorno de saludable nintenderismo. Aunque no son pocos los que sostienen que nintendero se nace, yo rechazo esa concepción tan determinista: nintendero se hace uno a diario. Para empezar, habla muy bien de ti ese profundo y vivo rencor hacia Sony. ¿Has experimentado una especie de punzada en la sien ante la exposición a lo Sony? Esa momentánea cefalea es el propio Yamauchi-sama, en una de sus múltiples transmutaciones, que nos guía por la vida y nos alerta de la presencia de gentuza que juega al Killzone. El Zumbido Nintendero. Abrázalo como el don divino que es, y no lo confundas con el Picor Nintendero, que es cuando notas como un escozor en el ojete, que es una manifestación de Iwata-sama que todavía no logro entender.

Llan 01/03/2017

Pues ahora que lo dices, el otro día cené en un mexicano y sentí un cierto Picor Nintendero a la mañana siguiente. Interpreto que debería ir reservando ya el nuevo Mario Tex-Mex. Pero a lo que iba: en dos días recibo la Switch, estoy con los nervios a flor de piel.

Ricardito 01/03/2017

¿Te vas a comprar la Switch? ¡¡¡¡JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA JA!!!! Ay, *snif*, perdona, no me río de ti, es que… A ver, que te va a hacer mucho bien, es… es irónico, ¿no? Cómo la historia se repite, cíclicamente. Te daría algún consejo de perro viejo pero creo que será más bonito si te lanzas a la aventura por ti mismo, haces tus propios descubrimientos y cometes tus propios errores. Supongo que la comprarás con el Zelda, ¿verdad? ¡JA JA JA! ¡Otra historia que se repite! ¡Disfrútalo, te va a cambiar la vida!

Llan 01/03/2017

Su último mensaje es inquietante. Sí, me la compro con el Zelda y lo primero que voy a hacer es chupar el cartucho para ver a qué sabe Nintendo. Por otro lado le entiendo perfectamente con lo de Sony. Me avergüenza decir que yo mismo he jugado a Killzone y al poco tiempo me empezaron a salir ronchas en los brazos y herpes en los labios. Los médicos no sabían por qué hasta que al final me diagnosticaron alergia a Sony. Tres inyecciones de penicilina y la PS4 desde un sexto piso y otra vez culito de bebé.

Ricardito 02/03/2017

Describes una sintomatología muy común. Los chavales váis a lo fácil, a los gráficos 4K, a la realidad virtual, al online con chat de voz, al pagar los juegos a duro y al «carpe diem». Luego, claro, vienen los lamentos, las decepciones y los picores. Harías bien en comprar una figura Amiibo del Yoshi de lana, uno de los pequeños. Cuando te veas expuesto a esos engañosos timos propagandísticos y notes como se te nubla el juicio, te das unas reconfortantes friegas con el Yoshi (sin pasarse con el frote, so degenerado) que es mano de santo. Por otra parte, mira que lo del herpes no sea por esperar el Shenmue 3 con demasiada gana, marinero.

Llan 02/03/2017

Me lo apunto. Cambiando de tema, parece que Nintendo vive un momento dulce… La Switch arrasa, la SNES Mini es el oscuro objeto de deseo de todo el mundo… Ojalá Yamauchi estuviese vivo para verlo. ¿Qué opina al respecto?

Ricardito 02/03/2017

Nintendo es puro momento dulce ininterrumpido desde 1981, chaval. Otra cosa es su popularidad. La popularidad es cosa de la gente, «La Gente», y la gente es, básicamente, imbécil y voluble. En consecuencia, la popularidad de Nintendo oscila como el bigote de Wario. Mira, lo mejor de Wii U, tremendo catálogo de juegos aparte, es que sirve para distinguir al nintendero de ley del mierda seca que se ha comprado la Switch porque ahora Nintendo vuelve a molar. ¡A cagar, hombre! Son los mismos maricones que abandonaron el barco con Nintendo 64 y GameCube y los mismos hijos de mil putas que reseñaban con condescendencia los juegos de Wii. ¡Puf, es que me caliento! Por no hablar de todos estos lameruzos que son la inmensa mayoría de compradores de las NES Mini, a los que mal rayo les parta y la polla se les caiga por comprarlas «para coleccionar», por retronostalgia farisea, por especulación fenicia y por tocarme los cojones A MÍ. Que yo creía que la gente las iba comprar para hacer la gracia y que al poco la venderían de segunda mano por cuatro chavos y me he quedado sin ella, coño ya.

Llan 02/03/2017

Desde luego, hay muchos que se dejan llevar por las modas y son como borregos en masa. Pero una compañía como Nintendo también vive de esta gente. Por eso hay que sacarles los cuartos, porque nunca se sabe cuando van a volver a desertar. Quizá las versiones mini deberían venderse a quien acredite tener no menos de cuatro consolas Nintendo. ¿Qué opina?

Llan 05/03/2017

Maestro, me ha dicho su madre que ha sufrido una crisis. ¿Se encuentra bien? Estoy preocupado.

Llan 08/04/2017

Hola. Me encantaría seguir con la entrevista para dar una especie de Master Class de nintenderismo para los paganos que adoran falsos ídolos.

Llan 06/08/2017

Maestro, ¿se acuerda de mí?

Llan 14/11/2017

Maestro, le hago saber que me he comprado el Super Mario Odissey y me está dejando anonadado. No obstante, sin su guía me siento un poco abrumado y confuso. Sombríos pensamientos me azoran y temo descarriar. Le estaré esperando a su regreso.

Ricardito 26/01/2018

Querido Llan:

Esta tarde mi madre me ha comunicado el cierre de Miitomo. Creía que era una de sus tretas para que deje libre el escusado pero, muy lamentablemente, resulta ser cierto. Últimamente está puestísima. Y además está súper al día con el tema de los videojuegos. Cómo habrás podido notar, no hemos mantenido correspondencia por un largo tiempo. Si bien entre amigos no hay necesidad de disculparse, tampoco ha lugar para los secretos.

Todo comenzó aquel aciago tercero de mayo. Fue un gran día. Nintendo, luz y guía en este valle de lágrimas al que llamamos vida, daba el pistoletazo de salida a su propuesta más audaz en años, la Nintendo Switch, acompañada del videojuego más aclamado en años, The Legend of Zelda: Breath of the Wild. A decir verdad, el lanzamiento de la Switch era un poco pocho para todos aquellos (escasos) buenos hombres y mujeres que ya poseíamos una Wii U. A la falta de alicientes lúdicos se añadía la certeza de que, dada la naturaleza transportable del dichoso dispositivo, el historial de la compañía y el signo de los tiempos, más pronto que tarde saldría una revisión del hardware que haría parecer al modelo actual un trasto vergonzoso y a sus compradores mongolitos.

Esto te lo cuento ahora y no en su momento, cuando me informaste de que te ibas a comprar la Switch. «¡Hostia, qué cabrón, podías haberme avisado!», pensarás. No lo pienses. Es el Camino del Nintendero, pavimentado de versiones mejores y más baratas de consolas que tú has pagado a precio de oro, productos innovadores que Nintendo olvida en el mismo instante que aflojas la mosca y juegos de Yoshi desarrollados por Artoon. Un camino duro que has de recorrer íntegro y en completa soledad. A mí no me pillan en esas, por supuesto. Llevo algunos años practicando un avanzado nintenderismo «tántrico». Esta praxis consiste en que Nintendo saca una máquina y tú no te la compras el primer día. Te relajas… Lo retardas… Lo sigues retardando… Aguantas… Mmm… Es difícil y requiere de gran temple y disciplina pero resulta mucho más satisfactorio. Un nuevo nintenderismo, en fin, más pausado y espiritual.

Aun así, siempre es motivo de alegría y orgullo que Nintendo saque un nuevo sistema de entretenimiento al mercado, como ya te comenté en su momento. Así, me acerqué al Corte Inglés a observar cómo iba el día. Pude ver a muchos jóvenes y joviales nintenderos gastarse buen dinero en su objeto de deseo. Vi sus caras de emoción y eso me llenó de júbilo. También pude atisbar a todos esos vástagos de incontables padres anónimos que echaban pestes de Nintendo hasta el día anterior, subiéndose al carro. Se les distingue rápido, por el hedor a rata. Memoricé sus facciones, averigüe sus nombres, deje cumplida constancia en mi libretita negra. «La Libretita Negra de los Hijos de Puta». Algún día me será útil.

Y en esas estaba cuando de repente algo, una presencia, turbó mi momento de nintendera contemplación. «¿Desea algo, caballero?». Era una chica pequeña, de frente ancha y cadera estrecha, moñete y perlas. «Deseo muchas cosas», le dije, «pero no hay nada que desee que pueda encontrar en las estanterías de una tienda». Se río. «Qué gracioso es usted». Yo le contesté, «Disculpe, señorita, pero yo soy MUY SERIO». Se volvió a reír. «Señorita, dice, ¡ja ja ja! Ay, mire, si necesita algo dígamelo, por favor». Le pregunté: «Ya que parece usted tan solícita, ¿podría decirme cómo van las ventas de la nueva Nintendo Swicth?». «¿Es representante de ventas de Nintendo?», preguntó ella. «No, por desgracia para Nintendo», le aclaré. «¿Quiere comprar una Switch?». «No. Sólo saber si se está vendiendo bien». «Pues menos mal, todas las que quedan son para reserva. Seguramente mañana liquidemos todo el stock». Sonreí. «Esa es una excelente noticia, señorita». Ella hizo un mohín lastimero. «Bueno, para Nintendo supongo que sí. Yo voy a comisión por venta, pero como ahora todo el mundo reserva por internet no vendo un clavel. Mi jefe ya me ha dicho que, o vendo más, o ya puedo ir echando el curriculum en Juteco». Ahí iba yo raudo a soltar mi soflama anti-internet: «Pues ya lo siento señorita, si estuviese en mi mano…». «Hombre», me interrumpió, «ahora que lo dice… ¿no querrá comprar una PlayStation? Están en oferta y salen buenísimas». Como coz al hígado, notaba como me subía la bilirrubina. «Oiga, SEÑORITA, no sé quién se ha pensado que soy pero…». Volvió a interrumpirme: «Te la llevas a casa y te vuelves para invitarme a cenar». Doscientos cincuenta euros después tenía una PlayStation y una cita. ¡Ay las perlas, LAS PERLITAS! Hacen de mí lo que quieren.

Empezamos a salir. Hicimos el amor. Como cuando papá y mamá están candongos y han bebido de más. Lo hicimos a lo X-Art; lo hicimos a lo Brazzers; a lo Evil Angel si no estaba su compañera de piso; a lo Kink los cumpleaños. Me sentía flotar. Como Arwing que surca los cielos de Venom tras reventar a Andross. Sin embargo, algo fallaba. A cada tierno beso le seguía una pregunta incómoda. A cada caricia, un reproche. El sistema Lylat estaba a salvo pero Falco Lombardi tomó un camino temerario y había caído. Repito: Falco había caído. Y no supe verlo.

Ella: «Quizás podríamos probar a vivir juntos». Yo: «Tanto tiempo con Tom Nook y no has aprendido nada de mercado inmobiliario, ¿sí?». Ella: «¿Me presentarás algún día a tu madre?». Yo: «Cuando te pases el Earthbound; no quiero que mi madre piense que salgo con una furcia». Ella: «¿Alguna vez has pensado en casarte?». Yo: «Nena, no puedes ponerle cadenas a este Chomp». Ella: «¿Por qué no te quitas el condón? Tomo la píldora y no tengo enfermedades, me hice las pruebas, ¿recuerdas?». Yo: «Yoshi’s Island ya me alertó de la problemática de los bebés. O te ligas las trompas o esta Espada Maestra permanecerá enfundada». Ella: «Ricardo, ¿tú me quieres?». Yo: «Más te querría si en vez de cuerpo de Kirby tuvieses cuerpo de Samus Aran». Ahí la cagué: se apuntó al gimnasio.

Conoció a un tal Walter. «Mucho hablas de ese tal Walter». «Es mi entrenador, me está ayudando a ponerme en forma como tú querías». «Sí, sí, ándate con ojo; ese va a lo que va». «¿Walter? ¡Si es flororo!». «Lo que tú digas». «¡Que no, de verdad, pierde más rupias que Tingle hasta las cejas de popper!». Algo después, claro, sucedió lo inevitable. Fui a su casa con un hermoso ramo de acelgas, por lo de la dieta que le había impuesto. Toco el timbre, ¿y quién abre la puerta? WALTER. Llevaba puesto una especie de pantalones cortos de pijama y camiseta imperio. Atuendo claramente postcoital. «¡Pero qué tenemos aquí! Tú debes ser el famoso Ricardo. Pasa, prenda, pasa…». Su desfachatez era inconcebible. «He ayudado a tu chica a instalar la bici estática que encargó. Están en el baño las dos». La sangre me hervía. «Luego me ha estado enseñando este juego tan encantador», decía mientras se sentaba en el tresillo que le hice comprar ya que el anterior me hacía daño en el pompis. «Mira, ven», dijo, «¡mira qué monada!». Había dejado mi Wii U en su casa. De lunes a viernes, durante un par de horas, con toda la paciencia del mundo, le dejaba verme jugar a grandes títulos de ayer y hoy de Nintendo. Ahora, en el televisor se veía a Link. En una cabaña rodeado de algunas de las armas más mortíferas de todo Hyrule. «Hemos vendido las alhajas». «¿Las alhajas?», no entendía. «Unos brillantes que tenía el elfo». «¿Los diamantes?». Los diamantes. El preciado y muy cotizado mineral de Breath of the Wild, acumulado, en una cantidad de doscientos cincuenta, tras derrotar cientos de peligrosos bellacos, duro trabajo de minería y olfato comercial. Mis diamantes. «¡Equilicuá! Y hemos comprado una casita rural ideal. Un nidito de amor. Nos lo ha vendido un tal Karud que es ¡DI-VI-NO!».

No pude aguantar por más tiempo semejante ignominia. Desenchufé la toma de corriente de la consola. Tiré con violencia del HDMI. Tomé iracundo el aparato y me dispuse a arrancar el GamePad de las zarpas de Walter. El infortunio se cebó conmigo y mi pie tropezó con el cable del mando. ¡Cuántas veces le advertí que había que recoger el cable! Trastabillado, mi cara fue a parar al torso de Walter. He de admitirlo, Walter estaba rocoso como un Geodude. «¡QUÉ HACES, CHOCHO!», gritaba Walter dudando de mi virilidad. Mis gafas estaban rotas y notaba el sabor metálico de la sangre en la boca. «¡AY JESUCRISTO DE MI VIDA! ¡QUÉ SE HA MATAO! ¡¡¡QUÉ SE HA MATAO!!!», se mofaba. De sopetón se abrió la puerta del baño. «¡¿QUÉ PASA?! ¡¿QUÉ ESCANDALERA ES ESTA?!», gritaba ella, ladina, mientras agitaba lo que parecía un plug anal. Detrás suyo pude intuir el esqueleto de una especie de columpio sexual. Aturdido y ciego, recogí todo el material Nintendo que pude. «¡¿QUÉ HA PASADO CARI?!», decía ella, haciéndose la loca, tratando de encubrir la vil evidencia. La muy Vulpix.

Cornudo y corneado, salí del piso. Y hasta hoy.

Ha pasado algún tiempo desde aquello pero, comprenderás, tan desagradable episodio me ha sumido en un estado de profunda melancolía. He permanecido enclaustrado, reflexionando sobre los grandes temas de la vida: ¿El culto a Nintendo se cobra en soledad? ¿Es el sino del nintendero el celibato, como Súper Mario? ¿Afortunado en los videojuegos, desafortunado en el amor? ¿Se puede honrar la memoria de Yamauchi-sama dándole amor a una sola mujer en vez de a un montón de ellas? Con mi partida de Zelda ahora mancillada, ¿tendré los arrestos suficientes para encontrar de nuevo todas las semillas Kolog? Ahora me entero de que Nintendo, tras el cierre de Miiverse, planea dar fin a Miitomo. Quizá sea una señal. Quizás sea el momento de dejar de perder el tiempo con infructuosas relaciones personales para centrarse en lo importante: Nintendo. Quizás. No lo sé. Que el cielo decida.

Llan 26/01/2017

¡Maestro! ¡Alabado sea el hongo! Lamento profundamente su desventura amorosa. No puedo hacerme ni una idea aproximada del mal trago que le ha tocado pasar pues, al ser de orígenes segueros, desconozco lo que es el amor romántico. Y del amor carnal de un seguero mejor no hablar, que ya bastante ha sufrido. ¿Ha sabido de mi reseña de Super Mario Odissey? Espero que la lea y le reconforte.

Ricardito 27/01/2017

No sabía de tal reseña pero mi madre me la acaba de leer mientras le untaba la Nivea. Primero, déjame darte la enhorabuena por haber sido lo suficientemente valiente para abrazar con regocijo la nueva aventura de Super Mario, nintenderismo de doble destilado. Supongo que para alguien que durante tantos años ha padecido el atroz adoctrinamiento seguero debe haber sido iluminador. Una vez dicho esto, compruebo con tristeza el tono frívolo con el que te refieres a algunos aspectos de la mitología de Nintendo en general y de Super Mario en particular.

Si me permites el símil, has hecho como el púber que se morrea con una chica en la discopub. Si bien tu corazón sólo alberga adoración hacia esa sacerdotisa del amor que te ha comido la boca, poco has tardado en ir con los amigotes a dudar groseramente de su virtud, buscando la palmadita cómplice. El problema, en este caso, es que quien te ha hecho sentir mariposillas en la barriga y te ha dejado esa sonrisilla de bobo no es una aspirante a esteticién de pendientes de aro y aliento a Malibú Piña sino el mismísimo Super Mario. Como dijo (probablemente) una vez Sir Winston Churchill, el sarcasmo es la máscara con la que el manflorita de pueblo trata de parecer sofisticado. Ya que eres un chico de provincias por lo menos no me seas maricón y respeta a Super Mario. Créeme, no quieres aparecer en «La Libretita Negra de los Hijos de Puta».

Sé que, aunque tu conversión a lo Nintendo es sincera, aún alternas en ambientes perniciosos frecuentados por el lumpen seguero. Te aconsejo aflojar lastre y que te olvides de esos muertos en vida, lo Nintendo te reclama y a donde vas no pueden seguirte. Prende la Switch y juega a Splatoon, se acabó la Sega del cielo azul.

Seguero resentido

3 comentarios

  1. P-pero cómo que ha tenido UNA NOVIA????? Si a mí no me dicho NADA!!!!! Y todos ese tiempo engañando A SU MADRE!!!?? Mintiéndole A LA CARA a la persona que le alimenta y le lava y le depila las nalgas!!! Ay Dios mío qué DECEPCIÓN!! Y qué VERGÜENZA!!! Verás la CHARLITA que le espere cuando llegue!!!! VAMOS A SALIR EN LOS PAPELES!!!!!!!!!

  2. Ha estado a esto de ser abuela!

  3. Tremendo.

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