—Coño, Alcalde. Que te salió gratis. No me seas cabrón.
—Coño, Alcalde. Que te salió gratis. No me seas cabrón.

Estaréis pensando: “Ya está el seguero cabrón agitando los puñitos” Y sí, algo de eso hay. Pero os recuerdo, mentecatos, que los Pokémon no los inventó Nintendo, sino que se lo arrebataron de las manos a cambio de un puñado de yenes al pobre Satoshi Tajiri . Así que cartera, no cantera.  El caso es que fui porque me tocaron entradas, si no de qué. Así que me tuve que tragar la jodida película.

He de decir que mi espanto hacia todo lo que huela a Nintendo es máximo, pero reconozco que los bichos estos no están nada mal como concepto. Son bonicos, regordetes, achuchables y hacen ruiditos. Además los juegos son honestos y hay que darle al fenómeno su valor como triunfo del marketing y al producto bien hecho.

Hasta que lo haces horriblemente mal. Que oye, quieres hacer una de detectives. Pues adelante con los faroles. Que también quieres llegar a los niños. Genial. ¿Pero cómo hostias eres capaz de quedarte en un término medio tan absurdo en el que no funciona en ningún sentido? Como peli de Pokémon no tira. No hay Pokeballs, no hay peleas, no sale Ash y pierde todo el mundo batallador que es la salsilla de su propuesta. Vale, ok. Está basado en un juego de 3DS que ya era así. Pues mira, es una cagada. Vamos con lo de los detectives. Otra bazofia. No es más que una sucesión de topicazos. Pikatxu no investiga una mierda y todo se mueve con giros de guión sin pies ni cabeza. Y ¿como peli para niños? Imagínate, no entienden nada.

Súmale un protagonista con menos carisma que una sardina, la voz de Ryan Reynolds (¡no! ¡espera! ¡la voz del DOBLADOR de Reynolds!) que le sienta como un tiro al limón eléctrico este y tienes una de las peores películas de videojuegos de la historia. Pero no en el sentido PEOR que jiji, jaja, te resuelve un artículo rumbero en una página de videojuegos salerosa. No, PEOR en plan MAL. ¡La PEOR!

Total, que salí del cine encabronado. Pero ya se me pasará. Cuando reseñe la peli de SONIC que, sin duda, abordaré de un modo imparcial y riguroso. Como esta misma reseña, por supuesto.