
A la pluma: El Alcalde
Super Woden: Rally Edge me hace reflexionar sobre las dimensiones. Hay una cuestión que cualquier producto, idea o diseño debe dirimir al principio de su desarrollo. Y es la escala. Algo que influye en la propia ambición del juego ¿Quiero un Gran Turismo con miles de coches y circuitos o quiero algo más contenido, manejable? ¿Quiero que el juego discurra en dimensiones temporales amplias que precise horas de juego o quiero partidas de dos minutos? Son decisiones de tamaño. Y Vijuda ha decidido hacer un juego de juguete. El diseño de los cochecitos lo firmaría la ya extinta Guisval, miniaturas de metal. O, para los menos talluditos, pongamos Micromachines. En todo caso, dan ganas de mover los los coches de Super Woden: Rally Edge poniendo el dedo en el capó y murmurando “fiuuuuuu… brum… brum". Esa es su decisión. Puro arcade de bolsillo. Juego de juguetes. Sin embargo, el trampantojo se desvanece en la primera curva. El peso del coche, la inercia, la lógica del diseño de cada circuito deja de ser una miniatura. El juguete se hace mayor y se transforma en simulación, pura y dura. Sin abandonar su esencia arcade, Super Woden: Rally Edge se convierte, al volante, en un juego de verdad. Y eso es, precisamente, lo que coloca al título de Vijuda en la dimensión que se merece. La del juego grande en todos los sentidos.
A la pluma: llDiscordia
No se exactamente qué tienen los juegos de carreras que me parecen más divertidos que otros géneros. Pero en mi caso, siempre ha sido así. A pesar de ello ni he jugado a muchos ni me considero experto (en nada).
No me voy a poner a enumerar pero sí, al menos, mencionar mi juego de coches de cabecera, Metropolis Street Racer. Virtudes, muchas. ¿Qué lo hacía especial? Las gráficas padre, la tensión continua (siempre te daba cancha para atrapar a los rivales si ibas mal) y, supongo, los kudos, que premiaban tu maestría. Tendría más ingredientes, pero yo no tengo mucho más texto disponible para aburriros.
En el caso del que hablamos, Super Woden: Rally Edge, su gran virtud es ese pique semanal que tenemos en gamerah. Kudos hay. ¿Como trazo esa curva? ¿La recorto, derrapo, dejo ir el gas, le doy golpecitos secuenciales como falkenmaier? ¿Acelero antes a muerte o freno un poco y así entro en la chicane mejor? Pero cuando sabes que tienes a BoKeRoN tres décimas por delante o a el aliento de Nargondo en tu espalda, pues como que es otra clase de emoción.
A la pluma: BoKeRoN
Cada vez que ViJuDa saca un juego de coches, es el juego de coches del año. Eso es así, una verdad, no una opinión. Por menos de lo que cuestan dos cubatas, aquí el mozo lleva ya varios años sacando juegazos arcade de carracos. Desde el primer Super Woden GP hasta este Rally Edge, se ve como escala. El primero tenía 350 humildes reviús en Steam, más de 1300 lleva este Rally Edge consiguiendo el siempre codiciado Extremadamente Positivas.
Y positivas son todas las opiniones que ves por ahí. Es especialmente entretenido verle alcanzar la gloria arcade incluso en Cipango. Pero es lo que tiene la artesanía: cuando está bien hecha, es universal. Y artesanía tiene a raudales: conseguir que se note el peso distintivo, su tracción y una notable personalidad en cada vehículo, y seguir siendo puro arcade machine maquinita de cinco duros es sin duda un arte.
Y hasta aquí la reviú, ahora aprovecharé este altavoz que se me ofrece para pasarles la manita por la cara a Falkenmaier, Discordia y Narg, que si me levantan uno de los tres desafíos semanales ya pueden hacer fiesta. Incluso cuando le meten caña el ultimísimo día del desafío para ver si así no me da tiempo a responder.
A la pluma: Narg
Algo que escucho a menudo es que en los rallies se frena con el volante y se gira con el acelerador. Quien tenga algo de experiencia entenderá lo que esa frase quiere decir, pero también sabrá que es difícil de interiorizar y de aplicar a la hora de correr. Transferencias de pesos, tracción, todo eso. Especialmente en videojuegos, donde no hay sensaciones reales, solo una pantalla y con suerte algo de vibración en el mando.
Pues si ese eres tú, querido lector, no te preocupes. Super Woden: Rally Edge te lo enseña a golpes.
Si frenas, ABS o no, el coche se va recto. Si no aceleras, no giras. Subvirar y sobrevirar es el pan de cada día. Más vale que entiendas que el peso del coche es lo que te hace torcer y no ese estúpido volante que parece un poco de adorno. Vamos, que si no aprendes a hacer el Scandinavian Flick con este juego, no aprenderás nunca.
Con todo esto parece que estoy hablando de un simulador extremo, y sin embargo, nada más lejos de la realidad. Es un arcade, un arcadazo más bien, donde la gracia y la profundidad está, como siempre, en controlar el derrape y no salirse o irse contra los muros. Es cómo se gestiona ese derrape lo que lo hace especial. Y es muy especial.
Por describirlo un poco, mezcla los antiguos arcades de recreativa tipo Carlos Sainz - Mile Miglia con una cámara trasera y una conducción mucho más basada en inercias. Y es que como decíamos, los coches tienen mucha inercia. Mucha.
También mantiene las penalizaciones de los antiguos arcades por salirse un poco y tocar la hierba o la tierra, algo que ciertamente me rechinó cuando jugué por primera vez. ¿Un juego de rallies en el que me penalizan por sacar la rueda de la pista? Pues sí, pero es una limitación con la que (primero) se aprende a vivir, y que a la larga acaba aportando un extra de interés, ya que hay que calcular muy bien dónde vas a recortar y cuándo, y ser muy preciso con todos los movimientos del coche.
Todo esto hace que Super Woden: Rally Edge sea café para muy cafeteros. Si no te entra lo que propone, es probable que lo odies. Sí, es un aviso. Que aquí a todos nosotros nos haya encantado, que estemos jugando y picándonos todas las semanas desde que salió hace un par de meses ya, que lleve (al menos yo) más de 35 horas de juego, no quiere decir que no te vaya a parecer una mierda incontrolable. Pero si te gustan los rallies, entiendes que es un arcade y le das algo de tiempo, es posible que se convierta en uno de tus juegos favoritos.
Habría muchas más cosas qué comentar: cómo el creador, ViJuDa, ha mejorado desde la primera entrega (Super Woden GP, desfasadísima e imposible de recomendar en comparación); el muy razonable el modo carrera con varios tipos de pruebas diferentes; la cantidad de vehículos disponibles, cada uno con diferentes comportamientos, razonablemente personalizables y que pueden ser mejorados; los desafíos semanales, el modo arcade, time attack… El juego lo tiene todo para enganchar. Puede ser algo corto si solo te interesa el modo carrera, pero no estamos aquí para conseguir estrellitas, sino para ser el mejor del mundo, y eso es eterno.
Os esperamos en la tabla de clasificación.
