¿Y si el juego de las Tortugas Ninja fuese una mierda?

Spoiler: lo es

En 2019, la revista People eligió a John Legend el hombre más sexy vivo.

No jodamos. Mucha gente tendría que haber muerto ese año para que alguien hubiese aceptado la elección. Tanta, que tendría que haber sucedido una catástrofe natural de proporciones planetarias que hubiese acabado con el 99% de la humanidad y el 100% de los guapos redactores de Gamerah, dejando una Tierra desolada, en la que los pocos supervivientes que quedasen se hubiesen construido una imagen idealizada del bueno de John mientras recordaban el «All of you» acurrucados bajo las ruinas de lo que un día fueron sus ciudades.

También en ese universo paralelo creado en 2019, desde el que llegó el redactor de People que escribió aquel artículo, un juego como el Teenage Mutant Ninja Turtles: Shredder’s Revenge habría sido elegido uno de los juegos del año.

— Pero eso ha pasado este año, ¿no?
— ¿Cómo? ¿La Tierra ha sido destruida?
— No joder, lo de las Tortugas Ninja.
— ¡¿Queeeeeeé?!

Me costó creerlo, pero un rápido recorrido por las principales webs del sector me lo confirmó: de alguna manera había acabado yo en ese maldito universo paralelo, en el que un juego como el de las Tortugas Ninja merecía alabanzas y parabienes. Pero era extraño: John Legend me seguía pareciendo feo. Ni siquiera medio guapo. Algo fallaba en esta distopía.

Salté del sofá con la habilidad de un gato de escayola y corrí aquejándome del lumbago hasta la Switch. Vi reflejada mi calva en su pantalla y volví a pensar que este universo paralelo era la misma puta mierda que el anterior. Encendí la consola, busqué en mi biblioteca y ahí seguía el Streets of Rage 4 (GOTY cualquier año que lo juegues).

Entonces, ¿qué había pasado? ¿Cómo es posible que un juego que sale con lo justo de gameflus, que convierte un género de acción inmediata en un tedio en el que da pereza avanzar, y que para colmo tiene pasajes del tipo «fase acuática» sobre patinete volador, haya triunfado entre crítica y público?

La respuesta es clara: LA PUTA NOSTALGIA. Ese sentimiento que te hace adorar cualquier momento pasado en el que quizás molaste un poco. O eso creíste tu. O eso te gustaría pensar. Pero, como aquellos momentos, el juego de Dotemu es mucho menos de lo que parece, está plagado de defectos y sí, tiene ciertos momentos disfrutables, pero invita poco a rejugarlo.

Al final, ha resultado ser un juego más cercano al Scott Pilgrim que al SOR4, y eso siempre será malo.

Total, que no es que haya caído en un universo paralelo, sino que tu juego favorito es una mielda y John Legend musicalmente bien pero nada más, que la nostalgia y el marketing muchas veces nublan nuestro pensamiento crítico, y que si no hubiese existido nunca el SOR4 quizás los amantes del género podríamos haber dicho que el juego de las Tortugas Ninja es maravilloso. Pero lo cierto es que las Tortugas han ganado la liga ínter distritos y el SOR4 ganó la Champions. No se pueden comparar. No nos podemos conformar.

El juego de las Tortugas Ninja es una mierda.

3 comentarios

  1. 100% agree

  2. Es un juego justito, carne de gamepass que es por lo que le jugué pero si muy superior a SOR4 ( puta moda de abreviar términos que al final ni ganas de pensar que carajos es cada sigla ), porque el puto SOR4 ( again ) tiene problemas en los impactos que te sientes pegando al aire y con una jugabilidad digna del Shaq Fu de SNES ( again x2 ).

  3. Ya el arcade del 89 era bastante mediocre, no sé como tuvo tanto éxito. El otro día acabé en uno de esos listados de youtube, "mejores arcades de cada año", lo ponían como mejor recreativa del 89. Absurdo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *