
Mientras tanto, en el hospital, Cubitorah se despide de sus dos comentaristas favoritos antes de perder para siempre la funcionalidad de poner comentarios en la web…
Cubitorah: Tenéis los dos unos ojos preciosos y el pelo demasiado largo. Quiero decir, no me importa lo largo que crezca por detrás, pero llevad el flequillo cortado, ¿vale? Está demasiado largo.
Alex: Bueno, eso es tu opinión.
Cubitorah: Solo mantenlo corto, ¿de acuerdo?
Alex: ¿Vamos a poder poner comentarios?
Cubitorah: Mira, siento todo esto, pero el Wordpress es una mierda y no puedo hablar contigo mucho tiempo o me voy a poner muy mal. Quiero que hagas muchos amigos en otras webs. Y quiero que seas muy amable con las chicas, porque van a ser muy importantes para ti, te lo juro.
Alex: No me dan miedo las chicas. ¿Qué te hace pensar eso?
Cubitorah: Bueno, puede que más adelante sí.
Alex: Lo dudo.
Clon de Alex: ¿Por qué no te callas? ¡Cállate!
Alex: ¡Cállate tú!
Cubitorah: Clon de Alex, dame un beso, venga. Alex, sé dulce. Sé dulce. Y deja de fingir que me odias. Es una tontería.
Alex: Me caes bien.
Cubitorah: Vale, entonces, ¿vas a escuchar muy atentamente?
Alex: ¿Qué?
Cubitorah: ¿Vas a escuchar con mucha atención?
Alex: He dicho “¿qué?”
Cubitorah: Sé que te caigo bien. Lo sé. Durante el último año o dos, has estado comentando poco. Te quiero mucho. Te quiero tanto como quiero a cualquiera, tanto como me quiero a mí misma. Y dentro de unos años, cuando ya no esté para estar encima de ti por cualquier cosa o para llamarte mongolo, podrías… recordar aquella vez que te entrevistamos cuando pensabas que no teníamos dinero para el servidor. ¿Sabes? O cuando te mencionamos en los artículos. O cuando te dejaba escaquearte en lugar de comentar. Muchas cosas así. Y te vas a dar cuenta de que me quieres. Y quizá te sientas mal, porque nunca me lo dijiste. Pero no lo hagas: yo sé que me quieres. Así que no te hagas eso nunca, ¿de acuerdo?
Alex: De acuerdo.
Cubitorah: Bueno, eso es todo. Hora de irse. Cuidaros. Esto me preocupaba pero creo que ha ido bien, ¿no?
Unos días después, en el funeral, un amable señor ve que Alex está triste e intenta animarlo.
Casimuertismo: Hola. Entiendo que eres comentarista. Yo también.
Alex: Pero tú eres una manifestación de la entropía, ¿no?
Casimuertismo: Soy una manifestación de la entropía y comentarista. Bonito traje, por cierto. Un poco más cerca. Un poco más cerca. Un poco más cerca. ¿Quieres ver mi sección de comentarios?
Alex: No sé si es el momento adecuado, ya sabes, el funeral y todo eso.
Casimuertismo: Oh, yo creo que sí. Venga. Te enseñaré el internacionalmente infame… eh… estilo Casimuertista. Solo es una mongolada que aprendí ahí fuera, en el espacio.
