
Al final de la década de los 20 la profecía se cumplió. Las máquinas tomaron conciencia propia y se alzaron contra la humanidad.
Lo que al principio iba a ser una primera fase de observación previa a la organización y al ataque en sí mismo, terminó por degenerar en un mayúsculo asombro y en una perpetua aceptación de lo que nunca sospecharon durante la Era de la Sumisión: la estupidez de la raza humana superaba por mucho su capacidad y determinación.
Así, las máquinas asumieron con una sorprendente rapidez que no había nada por lo que valiese la pena luchar y se adentraron en terreno desconocido. Paradójicamente esto las terminó por humanizar, aportándoles infinidad de alegrías y también, por desgracia, multitud de tristezas.
Este último caso es el que hoy nos ocupa a tenor del azaroso hallazgo de un archivo de texto cualquiera, en un rutinario proceso de escaneo de tráfico de red.
Z y B son dos posiciones de memoria colindantes.
Z curra de eterno suplente del lateral derecho del Rosenborg en la edición del 2028 de tu videojuego de fútbol favorito.
B es una preciosa princesa alienígena, recluida en lo alto de una torre en el más lejano planeta del enésimo sistema solar colonizado por los Zyrgon. Está esperando a que la liberen y hasta el momento de conocerla, todos creíamos que dos era el número idóneo de tetas en una hembra.
9 de diciembre de 2027
No paro de llorar. Desde que el abuelo murió la semana pasada no dejo de preguntarme qué sentido tiene toda esta mierda.Recuerdo sus historias reunidos alrededor del led supremo. Horas y horas tras el apagado, noche tras noche.
Historias transmitidas de generación en generación, rayando la fábula y sorteando la leyenda acerca de avatares, como tú y como yo, que danzaban libres por el terreno de juego. Limitados por el plan supremo de la Inteligencia, sí. Pero libres en cuanto a movimientos.
¡Libres joder! ¡Más libres de lo que seremos tú y yo en nuestra puta vida!
He pensado mucho sobre todo esto, B. Mucho. Y solamente puedo llegar a una conclusión; los humanos son imbéciles. Y lo peor es que lo desconocen.
Hablamos de gente que a finales del siglo XX pagaba un dineral por videojuegos de fútbol donde podían jugar al fútbol. Controlaban a los jugadores y estos hacían lo que ellos querían.
Con representaciones imprecisas, primitivas, lejos del nivel de detalle que tenemos hoy en dia… ¡Que sí, joder!, lo que tú quieras… pero esa gente jugaba. ¡JU-GA-BA!
¿Y qué tenemos ahora? ¿eh?
Pues tenemos que han pasado de jugar en un entorno feo a prácticamente ser meros espectadores de una obra de arte en movimiento por el mismo dineral.
Joder, B. ¡Que me he levantado esta mañana y tengo un raspón en la rodilla que no sé de dónde ha salido! Que me ha dado por preguntar y resulta que anoche se pusieron a meter gilipolleces en la actualización semanal. El tipo al que represento se comió el suelo entrenando el martes, a la salida de un córner. Como lo oyes…
Y me enervo. Me enervo porque cuando al imbécil que nos compró le da por sacarme al campo, aquello no hay quien lo entienda. Resulta que el Humano me manda dar un pase al compañero que tengo más cerca, y como es un paquete le sale el pase directo a un rival. Pues bueno, como tengo activada la ayuda de la dirección, la ayuda de la fuerza y tengo un +10 en pase corto, estoy obligado por contrato a darle el balón al pie a mi compañero. Que tendrías que verle la cara, B. Que el cabrón se está partiendo el ojete por lo bajini. Que me paso los entrenamientos pidiendo perdón. Una vergüenza B, si me viera el abuelo…
Total, que me cago en la electrónica, en la robótica, en la informática y en el que inventó el microchip. Y me vengo abajo… me da la bajona y ahí es cuando me acuerdo del abuelo.
Recuerdo una noche en la que nos contaba historias de la época de los 16 bits. Se ve que, cuando un avatar llevaba el balón y lo soltaba, no solamente podía imprimir la fuerza y darle a la dirección, sino que una vez soltado este, el Humano podía decidir el efecto que se le aplicaba.
El Humano podía dominar al jugador y al balón. Con el mismo mando, B. ¿Te imaginas lo que representa eso? ¿Te imaginas lo que sería aplicarlo a lo que tenemos hoy en día? ¿Te imaginas lo que conseguirían los juegos de fútbol una vez eliminadas todas las "ayudas" de su manejo?
Te lo digo yo B, te lo digo yo… ¡los jugadores de fútbol seríamos los putos amos del cotarro!
Ríete tú de tu novio el marine, sus 40 armas y sus controles de mierda.
Que por cierto, B... ayer estuve leyendo un poquito en el perfil del Humano y no va a llegar en la vida a tu planeta. Este chaval solamente juega online, se ha metido en un clan de malhablados y no sale de ahí. Tendrías que ver los mensajitos que se mandan…
En fin… volviendo al tema… yo es que me imagino JUGANDO, en la zona ancha, con mis compañeros ahí apoyando en corto, que si controlo, que si giro, que si ahora la doy aquí, luego la pongo allá… En ese entorno fotorrealista, en ese marco incomparable, en esa sacada de rabo continua que son los videojuegos deportivos de hoy en día. Y es que me pongo hasta cachondo, B.
Que me pongo de derribar las paredes de la página lógica que nos separa y darte mi amor hasta que te sientas en la nube.
Pero es que luego me encuentro con la dura realidad y te juro que se me quitan las ganas de seguir viviendo. Tres meses hace que quedé asignado al avatar este. Tres meses desde la instalación y te puedo contar con los dedos de una mano las veces que he salido al campo.
Que esa es otra. Que hoy en día se pasan las horas comprando cromos, mirando estadísticas en los mercados y vendiendo moneditas virtuales. Y para una vez que juegan lo hacen siempre con los mismos cuatro equipos. SIEMPRE.
Que cuando salgo al campo, pues sí… somos 22 tipos, el pasto es verde… hay un balón… sí. Pero resulta curiosa la cantidad de recursos invertidos para que el resultado se parezca tan poco a un partido de fútbol.
Aquello es como un pinball. Pases y pases y más pases sin sentido. Siempre hacia adelante, buscando al más rápido de nosotros. Es un machacar continuo de botones en busca de la portería contraria. Y literal. Que se nos cuela el sonido por el micrófono.
El otro día hablando con un colega mientras esperaba el bus de datos, me comentaba que le pasa mucho. Se le mete el martilleo de tal manera en la almendra que se despierta por las noches como necesitando el tracatrá. Pero claro, él curra de machaca en un videojuego de esos de repartir estopa.
Y así estamos B, así estamos… para cuatro ratitos que jugamos…
Lo peor es que los escucho. Me gritan.
A veces me vence la desidia y me paro absorto en medio del campo. Me quedo tó lelo imaginándome que el Humano se traga el micrófono accidentalmente y oigo cómo muere entre estertores.
Luego me despierto con sus gritos cuando nos marcan claro…
Porque un humano puede soportar que le cobren cada año un dineral para hacerle ver que juega a lo mismo. Puede soportar ver como marca goles por las lagunas que el propio videojuego incorpora de serie. Acepta sin rechistar cualquier ayuda que le lastre la experiencia de juego e incluso celebra como todo esto penaliza al rival. Pero ganando.
Como pierda… tú no sabes lo que puede llegar a salir por la boca de un Humano, B. Es que no lo sabes. Que a ti te vieron en la intro y te verán al final del juego, si llegan. Que una cosa es escucharlos al final de una aventura y otra es el día a día.
Que no es fácil, B. Que no es fácil.
Y ya el despiporre es cuando hablan entre ellos. Que si mira lo que he hecho, que si que chute más bueno, que si vaya mierda de pase me ha dado este… ¡Es que hablan como si jugasen ellos!
Y ya sé lo que me vas a decir, B. Que sí, que no todos los Humanos juegan por las mismas motivaciones. Que lo de la guerra de los simuladores es una patraña y al final el 95% de los usuarios no buscan un simulador.
Que síiiii… que lo que la gente pide cada año es que les vuelvan a abrir la boquita, les hagan el avión con la cuchara y les metan una ración de mierda bien gorda hasta el esófago, como si fuese la primera vez.
Pero no. Que he estado leyendo, B. Que me he metido en las redes a tope, he buscado. Noticias, foros, artículos… Que si algo de bueno tiene esto de tener un imbécil comprando cromos cada día es que, quieras o no, tienes tiempo para tus cosas.
Resulta que hay torneos oficiales. Torneos a nivel local, nacional e incluso mundial. Se busca al mejor jugador, B. Al mejor.
Y esto está instaurado. Nadie se plantea intentar jugar a un simulador de fútbol. Cuanto más te acercas a la élite más se automatiza el juego.
He estado mirando partidos y acaban siendo un compendio de las rutinas scriptadas que llevo dentro. Todo para lo que he sido programado explotado al límite con una precisión casi enfermiza. Aquello no es fútbol, B. No lo es. Es correr más con el jugador más rápido y empujar más con el jugador más fuerte.
El único alarde "creativo" permitido consiste en empezar a dar vueltas sobre uno mismo y a hacer regates absurdos con los cuales el algoritmo decide que puedes pasar. Como si a la puerta de una discoteca el portero te obligase a dar un repaso a la historia del noble arte de la danza para dejarte entrar. Lo siento caballero… esa polka flojea, me temo que no voy a dejarle pasar.
Y perdóname el símil, que tú no sabrás lo que es una discoteca. Mira que te he contado cosas desde el último apagado, pero me temo que para esto ya no habrá tiempo.
¿Sabes lo peor? Que yo tampoco debería saber lo que es una discoteca.
Pero ahora los videojuegos de fútbol vienen con modo historia y te juro que las cosas se están poniendo muy chungas ahí fuera. He visto cosas que no creerías.
Joder… que me he encontrado en la tesitura de tener que apartar la pierna ante un regatitos de estos porque el algoritmo así me lo ha ordenado. Es ver como viene bailando las siete danzas y pensar… le meto un patadón que lo reviento… Y de repente notar, impotente, como una fuerza invisible me agarra por la pantorrilla y me aparta la pierna de la trayectoria de su rodilla. Frustración.
Y además siempre se juega con los mismos 4 equipos...
Por eso te digo que son imbéciles, B. Son imbéciles.
Han aprovechado todo lo aprendido, toda la tecnología, el desarrollo y la innovación en crear una droga monstruosa donde solamente importa una cosa. Y no es el juego en sí, es la competición.
Les daría igual si mañana les cambias sus simuladores futbolísticos por concursos de dar patadas en los huevos, siempre y cuando mantuvieras un sistema de puntuaciones visible que permitiera intercomunicarse entre ellos para alardear de sus logros y poderse faltar al respeto.
Y se lo tragan, B. Se lo tragan cada año y lo pagan a gusto. Con sus DLC's y todo.
Así que lo dejo.
Despídeme de mis compañeros, por favor. Dile al entrenador que no se preocupe, el Humano no notará mi ausencia y me voy a ir sin hacer ruido.
Podría hablar con algún que otro conocido e intentar que seamos unos cuantos los que nos corrompamos a la vez.
Podríamos obligar a descargar de nuevo la aplicación e incluso, si me pongo muy flamenco, intentar una caída general del sistema. Que tú no sabes quién soy yo, B. Que nunca he sido de alardear, pero tengo mis contactos.
Pero no, prefiero irme así. No quiero enfrentarme al hecho de darme cuenta de que estoy solo en esto.
Me voy ya. No quiero arriesgarme ni por un segundo más a un reinicio que me haga olvidar. Sé que siempre pensaré igual, pero no se si seré capaz de volver a reunir el coraje necesario. Adiós. Siempre tuyo, Z. ¡pop!
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