Desde la aparición de Street Fighter II: Champion Edition allá por el año 92, el tema de las revisiones en los juegos de lucha ha sido objeto de debate constante. En un mundo en el que los videojuegos nunca han sido precisamente un capricho barato, el que a pocos meses de la salida de un título se anunciase su revisión que incluyese más elementos, personajes, movimientos y escenarios solía sentar bastante mal… aunque se tragaba con ello porque es lo que había. Rara era la franquicia que no recurría a ellos como método para mantener el interés en un videojuego sin invertir mucho dinero o esfuerzo. Hoy en día, con el advenimiento de internet, los juegos como servicio y engañifas semejantes, el escoger un juego de lucha es prácticamente como contratar una hipoteca: es una carrada de dinero desde el día 1, vas a tener que seguir soltando cada poco tiempo durante años y años si no quieres quedarte con el culo al aire y te va a suponer una fuente constante de dolores de cabeza, broncas, esfuerzos sin límite y puede que algún ictus que otro. 

Dead Or Alive 6 Last Round no es una revision. No incluye personajes nuevos, mejoras gráficas, escenarios o mecánicas nuevas o elementos novedosos. Dejemos eso claro desde un principio. 

Team Ninja es el nombre del estudio creado originalmente por el Mil Veces Alabado Tomonobu Itagaki, un auténtico Dios entre los hombres que nos bendecía con obra maestra tras obra maestra como el que se levanta a mear todas las noches. Tristemente, el Maestro nos dejó hace tiempo y desde hace unos años el estudio está liderado por un lamelibranquio réprobo llamado Yosuke Hayashi. Hace unos años, en una web que terminé cerrando felizmente (porque los únicos que me leían eran para copiarme los artículos sobre el porno nipón) bauticé a Yosuke Hayashi con el poco edificante mote de “La Puta Poligonera”. Preguntado por la razón de semejante apelativo, yo siempre replicaba que nadie en el mundillo como Hayashi se había bajado las bragas por dinero tan rápidamente ni estaba tan dispuesto a adoptar los comportamientos más ridículos y humillantes a cambio de una magra remuneración. Un rápido repaso por estas webs procelosas nos da todo un muestrario de sus hazañas rebosantes de ascopena: desde cuando fardaba de la autoría de Nioh 1 y le soltaron en la cara “entonces, ¿por qué al empezar pone que es un juego de Kou Shibusawa, un tipo seis escalones por encima de usted en Koei?” a la vergonzosa entrevista de promoción de Ninja Gaiden 4: un juego que tuvieron que subcontratar a Platinum Games porque eran demasiado inútiles para hacer algo a la altura de las obras del Magno Itagaki. Verlo hablar, sudoroso y colorado, con su pin de la Agenda 2030 entre los EE.UU. de Trump y el Japón de Takaichi es como ver despeñarse un autobús escolar por un barranco: algo absolutamente horrible, pero morbosamente fascinante.

Dead Or Alive 6 Last Round dice que está hecho por Team Ninja, pero es la primera de muchas mentiras. Es bien conocido que Dead Or Alive 6 fue realizado casi en su totalidad por subcontratas (múltiples estudios chinos y lo poco que queda de AM2 en Sega) porque ellos estaban liados con Nioh 2, y gran cantidad del presupuesto del juego también fue desviado hacia la enésima salchicha Darksoulsiana que perpetraría el estudio. DOA 6 Last Round no incluye absolutamente nada nuevo, así que tampoco pueden atribuirse la autoría. 

Coño, Kim, que llevas ya un buen rato. Ve al grano. ¿Algo que decir de DOA 6 Last Round? 

Pues un par de cosas. Primero: que hoy en día el futuro de la franquicia pasa más por el lucrativo juego gacha lleno de mozas ligeras de ropa llamado Venus Vacation. Segundo: que han perdido un momento perfecto para posicionarse cuando aún falta mucho para el próximo Virtua Fighter, Tekken 8 está perdidísimo y con su público (y creadores) a la fuga y otras franquicias 3D como Soul Calibur ni están ni se las espera. Y tercero: que podría encajar perfectamente en la definición castiza de “mierda pinchá en un palo” si no fuera porque, gracias a las nuevas tecnologías, el palo nos lo cobran como DLC aparte a 11 €. 

Así que ya sabéis lo que hay.