Shenmue III es el mejor juego de la década

No sois dignos. Cabrones.

Rafael Nadal tras su tercer implante de pelo

Primero, he de reconocer que hace ya un par de meses que debería haber escrito esta reseña, así que mis seguidores segueros en esta página estarán, los dos, muy decepcionados con la tardanza. Y decir que el proceso ha sido como un parto sin epidural que se ha alargado durante todo el mes de marzo, así que esta reseña es además un testimonio de los tiempos que nos ha tocado vivir. Para que cuando nos extingamos las futuras generaciones sepan lo que realmente pasó.

En mi descargo he de decir que la culpa es del resto de lectores de la página, los cinco, que sois unos cabrones que ni se han comprado ni se han hecho eco de las bondades del Shenmue III. Como sois unos malnacidos y que pese a que la Fe Seguera nos obliga a difundir La Palabra, decidí que no erais dignos de recibirla. ¡Bastardos!

Desafortunadamente, la verdadera mente maligna de Neo Gamerah, no ese vago de Harukiya sino el overlord con cara de no haber roto nunca un plato, Narg, me recordó que en breve visito Japón y me ha de llevar de paseo al museo Ghibli y a un evento de presentación del Space Channel 5 VR de PS4. Sé lo que estáis pensando… pero vedlo como lo veo yo… después del evento me voy a las oficinas de la Nintendo y le como la boca a todo dios que se encuentre por allí, amén de lamer todos los juegos, incluso los vomitivos de la Switch.

Pueden pasar dos cosas:

1.  Que me detengan por acoso sexual y comportamiento obsceno.

2. Que me nombren vicepresidente ejecutivo y me den el antiguo despacho de Iwata.

En todo caso, eso es secundario. Lo importante y lo bonito es inmolarse por Sega y llevarme conmigo a miles de esos asquerosos pikmins. ¡¡¡Sega-u Akbar!!! Que me entierren junto a Segata Sanshiro.

Como habréis deducido, al final ni visité Japón ni mierdas. No pude contagiar a todos los nintenderos del mundo porque todos los nintenderos del mundo ya estaban contagiados y posiblemente me hayan contagiado ellos a mí (ya conocéis esa manía de los nintenderos de saludarse besándose en la boca, que instauró Iwata al poco de morir Yamma) ni fui al museo Ghibli, ni a la presentación del Space Channel 5 VR ni le pude prender fuego a ninguna oficina de Sony, ni presentarle mis respectos a Segata Sanshiro. Vamos, que he escrito esta reseña de gratis. ¡Puta mierda todo!

Respecto a Shenmue III, no voy a entrar en los 18 años que ha tardado a salir ni en todos los subnormales que han criticado aspectos de su desarrollo o las plataformas en las que ha salido. Para eso hay otras páginas que hacen crónica rosa del videojuego, en Gamerah somos mucho más serios.

Como backer que lloró lágrimas de alegría cuando se anunció en el E3 de 2015 y que jugó y adoró las precuelas en 1999 y 2001, la llegada del juego a casa me despertó unas mariposas en el estómago que creía olvidadas. En un mundo tenebroso, volvía a aparecer un rayo de luz que quizás conseguiría que dejase de beber alcohol mientras juego. Lamentablemente sigo bebiendo y en cuarentena aún más. De hecho mientras aporreo teclas estoy con el Don Simón y el Bisolbón, chupito de cada uno y cada vez me siento más inspirado, pero dejemos mis adicciones a un lado.

Entrando en lo que es el juego en sí, empieza justo donde terminó la segunda parte, en la caverna de Bailou Village. Para los paletos que no lo sepáis, Shenmue III incluye un vídeo-resumen de los momentos claves de sus antecesores. Lo ideal sería que jugaseis a los dos Shenmues anteriores porque son putas leyendas atemporales, pero si no tenéis tiempo para hacerlo, esta es una buena opción. Ya lo tendréis cuando ardáis en el caldero de Satán.

Satán os espera

El juego sigue las pautas de toda la saga. Hemos de investigar los sucesos que van ocurriendo hablando con los habitantes de las ciudades y aldeas para deshacer sus entuertos, mientras conocemos un poco a los lugareños y mejoramos nuestras artes marciales. Como en cualquier otro juego del género se trata básicamente de investigar y hacer de recadero; ven aquí o ves allá, pero haciendo una pequeña evolución de los títulos anteriores con detalles que afectan a la jugabilidad.

Al igual que de Shenmue 1 a Shenmue 2 hubo mejoras en el sistema de juego, principalmente la opción de adelantar el tiempo para no pasarte seis horas en el bar esperando que abra una tienda como si fuésemos nuestro querido Licenciado Vladimiro, aunque en su caso no sea por esperar nada sino por el puro placer de tomar unos tragos.

Aquí voy a hacer un inciso para recalcar que Shenmue III es un juego hecho desde el amor, no desde el dinero. Y aunque dicen que el dinero no da la felicidad, no deja de ser menos cierto que ser pobre como una rata tampoco la da. Así que puestos a ser rico o pobre, a mí dadme dinero y ya me buscaré la felicidad como pueda, aunque sea en el fondo de una botella, y siempre mejor en el fondo de un Vega Sicilia que en el de un brick de Casón Histórico. No obstante, el amor, cuando es puro y sincero, como cuando tocas unas tetas por primera vez y no puedes dejar de pensar en ello ni dejar de contárselo a tus amigos y de escribir poemas sobre el tema, desborda a lo que es el tema económico. ¿Es mejor tocarlas con los bolsillos llenos? Sin duda. Pero lo vas a disfrutar igual con los bolsillos vacíos. ¡Oh sí, nena, ven con papá!

Decía que el juego aporta nuevas mecánicas para intentar modernizar algo que ya en 2001 era perfecto. Personalmente no estoy demasiado contento con ellas, es como si para contentar a cuatro tarugos youtubers hubiésemos de vestir de fallera a la Gioconda con topos y peineta incluidos o ponerle un móvil en la mano a Jesucristo en la Última Cena.

Sí es cierto que la primera de ellas, que es actualizar el control, es positiva y ahora puedes incluso jugar en primera persona. Los menos hábiles que en el pasado se quejaban de que los controles de Shenmue eran toscos ya no tendrán esa excusa. Sin embargo hay otras que personalmente no considero acertadas a pesar de que su implementación en absoluto desmerece el conjunto.

La principal es la de un sistema de stamina o fatiga. En los dos primeros títulos de la saga Ryo era un joven sano y fuertote, pero tras su viaje a China parece que su sistema inmunológico ha quedado debilitado y ahora necesita comer y alimentarse cada poco, a base de una dieta rica en fruta y verdura que repondrá nuestra barra de energía, que es la misma que se usa para combatir, por lo que es necesario llevarla siempre bastante llena, no sea que pinche hijueputa muerto de hambre nos de una paliza solo por haber comido menos que un etiopiojoso. Y es que una buena alimentación es algo fundamental. Nada como un buen plato de gachas bajas en proteínas.

Cierto es que eso nos empuja a otra de las novedades, que es entrenar nuestras artes marciales. Hay diferentes puntos donde podemos hacer minijuegos o combates de entreno que subirán niveles a nuestra pericia con el kung fu o nos darán vigor para las largas caminatas que nos esperan. Al poco tiempo de entrenar la resistencia dejará de ser un problema, y podrás caminar e incluso correr sin caerte ni tropezar con cualquier piedra como si tuvieses algún problema de oído interno, aunque de este tema hablaré más adelante.

El resto es prácticamente igual a la saga que todos conocemos y amamos: investigar, hablar con la gente, apostar en diversos minijuegos de azar, recolectar juguetes y, en este, incluso flores y hierbajos que podrás cambiar por dinero o por técnicas. Y por supuesto patear culos o ser pateado.

El sistema de combate también es nuevo. Los dos originales contaban con el sistema de combate de los Virtua Fighter, juegos maravillosos muy superiores a los arcades de Namco, pero parece ser que Sega no les ha dado permiso para usar dicho motor y que sí podemos encontrar (por lo menos en los arcades) en ese hermano subnormal de Shenmue llamado Yakuza, que coge todo lo discutible de Shenmue y lo convierte en exasperante. Pero de nuevo, eso es otro tema.

«Very Good» es poco… MASTERPIECE

El caso es que el nuevo motor de lucha de Shenmue III, pese a estar bien, no llega a las cotas de refinamiento del original y la pérdida de los agarres hace que echemos de menos el sistema anterior. También es verdad que resulta majestuoso ver cómo en defensa se ejecutan bloqueos de cada golpe según la posición, y no una animación de defensa única para cualquier golpe. Aún así es algo que no ha mejorado, y nos gustaría que de cara a Shenmue IV volviese el anterior motor de lucha que ya era pluscuamperfecto. ¿Nos oyes, Sega?

En cuanto al juego en sí, luce increíblemente bonito. Es más, diría que es poesía en movimiento, en especial la primera gran área que podemos explorar, la aldea de Baiolu. Es una gozada perderte por sus senderos, colinas y valles, pasear por el lago y sus campos de flores, poder observar todo el pueblo en la distancia con una puesta de sol de película.

Todo esto tiene un pero. Si bien es cierto que es poesía en movimiento, no es menos cierto que parece que la recite un tartaja salido de un chiste de Arévalo. No soy yo una persona especialmente sensible con el tema del framerate. Es más, nunca he diferenciado 30 de 60 frames, pero aquí se nota. Se nota mucho.

Obviamente la culpa no es del contenido sino del continente. Mea culpa. ¿Qué se puede esperar de una consola tan lamentable como la PS4 Pro? Una caja de basura. Porque Sony sabrá mucho de marketing y de nombres rimbombantes para sus trastos. Emotion Engine, Graphic Synthesizer y programación por síntesis… ¡Ja! ¿Quién no se acuerda de Cell? Todo puta mierda, y la única consola medio normal que han hecho es un puto desastre. A tal nivel que en Shenmue III cuando pones el juego en pausa la consola se calienta tanto que el ventilador pasa a ser una hélice y la consola literalmente se eleva sobre la mesa. Parece un remake de El Trueno Azul porque se pega un paseo por toda la casa como si fuese una roomba para luego volver a posarse en su lugar de origen, emitiendo un ligero olor a chamusquina.

Y no aprenden. Hace pocos días se ha presentado la PS5, que por supuesto va a revolucionar el mundo de los videojuegos tal y como lo conocemos. De componentes lleva:

CPU: un reloj-calculadora Casio. Operaciones aritméticas básicas de 4 cifras y 1 decimal. Pila infinita. Hecho en aluminio.

GPU: un zapato, pero no uno cualquiera, sino unas ligeras y rapidísimas deportivas J’hayber del 36 para que no ocupen demasiado espacio. Para competir con los teraflops que la nueva Xbox dice tener le han quitado los topes (cordones), que es lo que los expertos llamamos «overclock». Esto significa que la zapatilla podrá alcanzar mucha más velocidad aun a riesgo de que el pie se le salga y se queme la consola. Riesgo que Sony está dispuesta a correr con vuestro dinero.

Memoria: un litro de leche semidesnatada RAM, y es importante el hecho que sea semidesnatada porque la leche entera aunque puede soportar mayor carga gráfica es demasiado lenta y la desnatada aunque es super rápida no puede soportar toda la carga gráfica que van a necesitar los despampanantes mundos de fantasía que nos quiere mostrar Sony.

Disco duro: un SSD ultra-mega-hiper rápido, porque la programación de videojuegos tal y como la conocíais ha muerto. Ahora lo único que importa es la velocidad del disco duro. Y amiguines, Sony tiene el más rápido de todos. Es tan rápido que a partir de ahora Sega solo sacará los juegos de Sonic, Sonyc de aquí en adelante, en PS5 porque es el único hardware que puede darle el bichejo azul la velocidad que se le presupone.

Ventilación: no hay información oficial al respecto, pero teniendo en cuenta que la RAM también se utiliza como refrigerante y que la GPU no lleva cordones, la capacidad para disipar el flujo de aire caliente será mayor. Además la suela está hecha de goma, así que se aseguran un buen aislamiento entre componentes. Eso, junto con las cuatro buenas hélices tamaño ejército de aviación que llevará, nos hace pensar que no dará problemas con el calor; al menos no más que una buena estufita en invierno, lo cual también es de agradecer. Al final cuando uno corre mucho, suda, y todos sabemos que la PS5 corre muchísimo.

Sonido: Oh, sí, es posible que cuando la PS5 esté encendida haga mucho ruido. Las hélices es lo que tienen, que silenciosas no son.

Y es que las máquinas de Sony, hechas desde la frialdad del silicio, son incapaces de albergar una obra hecha con cariño como los Shenmue. Nada que ver con esos procesadores SH4 RISC de Hitachi que sí desprendían amor. Amor como el que desprende este Shenmue III. Un amor que te atrapa y agita apasionado y violento, que te produce mariposas en el estómago y hace que te explote el pecho. Amor bonito, del de verdad, del de quedarse hablando después del sexo, no ignorarse como hacen los nintenderos entre sí, o tirar al cubo de la ropa sucia a tu pareja como hacen los de Sony con sus calcetines.

No obstante, como todo en la vida, el amor tiene sus aristas. «Love Hurts», cantaba Nazareth en los 70. Este estado de enamoramiento no debe ser óbice para que ignoremos que el juego podría haber sido aún mejor, y es que el final no es todo lo redondo que debería ser y la historia apenas avanza durante las buenas 30-40 horas que le vas a echar a este Shenmue III, que son las mismas que las de los otros dos Shenmues juntos.

El juego, sin ser perfecto, es redondo. Entonces, ¿por qué esas malas críticas de medios y esas bajas cifras de ventas? Muy sencillo. La envidia.

La envidia es muy mala y emponzoña los corazones de la gente, que no puede resistir ver la felicidad ajena. Por ejemplo, los nintenderos, que siempre habla de la «magia» de sus juegos y de las sensaciones que provocan, se ven desolados ante lo que es la verdadera magia. Magia es ver cómo evoluciona la relación entre Ryo y Shenhua, la actitud de lugareños cuando no te conocen y cómo te vas haciendo amigo de ellos, la evolución de las aldeas y pueblos. Magia no es sacar un conejo muerto de una chistera roñosa como podría ser Animal Crossing. Magia es ver una puesta de sol desde la casa de Shenhua. Y eso a las nintenratas les duele en lo más profundo.

Magia

Y qué decir de los soniers. En fin. Para empezar, es un juego muy complicado para un típico niñorata sonier. Requiere de paciencia y perspicacia ya que el mapeado es muy extenso y hay que explorar todos y cada uno de los rincones del juego. Requiere de habilidad, ya que el combate es bastante técnico y muy alejado de lo que habitualmente hace un sonier, que es machacar botones con sus muñones. También requiere de chispa, ya que los QTE exigen una capacidad de reacción casi sobrenatural, y todos sabemos que la velocidad mental de un sonier no es precisamente la del SSD de la PS5. Aunque para ser justos hay que decir que estos QTE solo son para segueros que hayan alcanzado la iluminación. Para el resto de mortales tocará seguir guías.

Luego, los soniers tiene otro problema y es que Shenmue va contra todos sus principios. Voy a explicarme. Desde nuestra vuelta, en Gamerah firmamos un convenio de colaboración con el Ministerio de Asuntos Sociales para integrar en la plantilla a gente mayor y sacarles así un poco de la residencia. Les damos paseos y les enseñamos a usar el teléfono móvil, y a cambio ellos nos enseñan a usar una lanza y un escudo igualitos a los que usaban cuando hicieron la mili, o a preparar sopa con un cinturón como en la posguerra. Estamos preparados para la pandemia.

Pongamos como ejemplo a los dos más representativos, El Alcalde y Pepe, que si bien empezaron como seguero y nintendero respectivamente, la edad y los sinsabores de la vida les han hecho evolucionar hacia el cándido e inocente manto de Sony, que te libera de tener que pensar y es una bendición para unos dedos reumáticos a los que las combinaciones de botones les supone una tortura. ¿Y qué haces cuando tu habilidad ya no es lo que era? Vas a juegos más sencillos, en los que ves vídeos más que juegas. Proporción uno a cien a favor de los vídeos.

Y es aquí donde Shenmue III comete su gran pecado. Y es que Ryo se cansará, tendrá que comer o entrenar sus artes marciales. Pero el muy cabrón camina recto. No se cae, el tío. Y eso, para personas cuyo hobby principal es estar sentados en el parque mientras ven a obreros construyendo carreteras, es imperdonable, porque es un ataque directo a su juego favorito, que no es otro que Death Stranding, donde puedes ver al personaje cagar, ducharse y caerse diez mil veces. Es otro tipo de magia, más torpona y homoérotica, pero a los ojos de quien la disfruta, magia al fin y al cabo.

En mi cabeza a veces le doy vueltas a cómo fue eso de que Kojima decidiese hacer un personaje con esos graves problemas de movilidad… Me imagino al Hideo y al malogrado Satoru saliendo de una de sus habituales reuniones en las saunas de Kyoto a altas horas de la madrugada y dando tumbos, haciendo eses y cayéndose cada 10 metros…

—Hideo, podrías hacer un juego en el que la premisa fundamental fuese que el protagonista intentase no caerse mientras camina… pero no tienes huevos de hacer algo así.

—¡¡¡Mecagüen la puta!!! ¿¿¿¡¡¡QUE NO TENGO HUEVOS!!!??? Sujétame la ming… el cubata, que te vas a enterar.

Así es como yo creo que germinó Death Stranding, y no me debo ir mucho. Al Alcalde le encanta ver que el protagonista se cae más que él sin tacatá. A otras personas mayores les gusta ver obras, y si de algo te vas a hartar en Death Stranding es de ver cómo construyen carreteras sin ser ingeniero de obras y caminos ni nada.

En fin, con todo esto no hace falta que os diga qué me ha parecido Shenmue III. ¿Es el mejor Shenmue? No, Ese es Shenmue II. Es un juego más redondo, con más dosis de epicidad y sobre todo corre en una Dreamcast, y no en las máquinas impías que hay en la actualidad.

Lo cual no es impedimento para que sea el mejor juego de la década. De largo. Y es que con esta saga ocurre algo muy curioso:

  • Shenmue, lanzamiento en 1999: mejor juego del siglo XX
  • Shenmue II, lanzamiento en 2001: mejor juego de la historia, y por ende de la década 2001-2010
  • Shenmue III, lanzamiento en 2019: mejor juego de la década 2010-2019

Y es una obviedad decir que Shenmue IV será el mejor juego de la próxima década, salvo que aparezca un Shenmue V para dejarnos a todos boquiabiertos y rematar la saga.

Así que solo puedo decir que ya estáis tardando en adquirir este juego, que os va a alegrar lo que queda de cuarentena. Sé que podría haber sacado esta reseña antes y haberos enseñado el camino de la iluminación, pero como he dicho al inicio:

No sois dignos. Cabrones.

Seguero resentido

8 comentarios

  1. Masterpiece.

  2. No te merecemos Jancete.

  3. Por eso me prodigo poco

  4. Una reseña de shenmue que habla más de ps5 y death stranding que del propio juego. Me da a que alguien quiere ocultar que Shenmue 3 es una auténtica mierda... :)

  5. Lee el titulo

  6. Una reseña del puto shenmue que tiene mas calidad que el puto shenmue , suele suceder por estos lares que se antoja mas suculenta las reseñas que los juegos que dicen referencia ( gamerah style again )

  7. Como seguero resentido, tengo que reconocer que no he jugado a niguno de los Shenmue, aunque después de leerme esta peaso reseña me han dado ganas de echarle un tiento. Por lo pronto, ayer me compré el Panzer Dragoon en Switch (la cabra tira al monte) así que creo que estoy volviendo a los orígenes.

    *Por cierto, mi novia está enganchada al Animal Crossing, menudo coñazo de juego.

  8. Es un juego que me apetece mucho "jugar", pero paso de comprarme una consola de Sony para ello. Reconozco que los Shenmue encajan perfectamente con la línea de juegos de las PS, lentos, aburridos y ostentosos.

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