De erizo a fontanero, la caída del seguero

No tengo excusa, lo sé. Años y años haciendo periodismo de investigación, destapando su tejemanejes, y ahora me veo aquí intentando defender las razones por las que adquiero una maquinita de la Nintendo.

Mis motivos tengo: porque me sale de los huevos. Y también el romanticismo. Pero sobre todo porque me sale de los huevos, que es la forma más romántica que conoce un seguero de declarar su amor.

Me explico. Los segueros siempre hemos apostado a caballo perdedor. Nunca hemos tenido la consola más vendida, nunca nos hizo juegos Square, nunca tuvimos la consola más potente y nunca nos importó. Ser de Sega era una forma de vida. Un “jugamos como nunca y perdimos como siempre”, y una filosofía del encanto a pesar de tener el mundo en contra. La Saturn y yo juntos contra el mundo, bailando al son de Baile Caliente. Tan bonito todo, tan idílico…

Y no puedo dejar de reconocerla en esta Nintendo actual, tan perdedora, tan abandonada, tan precaria… Cuando uno ve en el telediario imágenes de nintenderos pasando penurias en los campos de refugiados nintenderos dan ganas de darles un abrazo y decirles “tranquilos, tranquilos… todo irá bien”. Es todo tan Sega que se me saltan las lágrimas. Es un carro al que me quiero subir, al de los perdedores, al de los marginados, pero también al de los juegos de culto, al de los snobs y exclusivistas. Que cuando hables con tus amigos de un juego solo lo hayas jugado tú. Zelda, Mario… ya no seréis más esos desconocidos. Se acabó lo de nintenratas o lemmings, ahora sois mis manitos nintenderos. ¡Dadme un abrazo!

Luego está el trasto en si. No me pillo ninguna del cuasimuertismo nintendero, sino que voy directamente a la Switch. Sietemesina, pero a la que no le han hecho el nicho aún.

Es verdad que, si hacemos un repaso por la historia de Nintendo, lo más parecido que se me ocurre son las 7 plagas de Egipto. La NES es la caja de zapatos más fea que ha existido jamás. Tan fea que cuando vas a guardar dentro unas sandalias de mercadillo, estas protestan. Fea de verdad.

Una anécdota. Yo de crío era usuario de Spectrum. Tenía un +2 y un +3 (cosas de la casta) y era un aparato que daba bastante vergüencita de jugar y de enseñar, frente a aquellos Amstrad, Amigas, MSX…. Pues bien, la única vez que me sentí orgulloso de mi Spectrum fue cuando fui a casa de un amigo a jugar a la NES. Al volver le di un fuerte abrazo a mi Spectrum y desde aquel día creo que lo disfruté mucho más.

La Super Nintendo no estuvo mal. A ver, no era la gloriosa Megadrive, pero probablemente es de las cosas más potables que ha hecho Nintendo. Luego vinieron la N64, la Wii, la Wii U. O cómo tropezar con la misma piedra una y otra vez. Nosotros que venimos del 2117 os podemos afirmar que están borradas de los libros de historia. La única maquinita de Nintendo de esa época que no nació mutilada en sus circuitos fue la Gamecube, bonita, potente y apilable. Sin duda una buena maquinita.

Y las portátiles… ains, las portátiles… Con la Gameboy tenías que renovar la licencia de armas cada dos años. Hay escuelas de artes marciales dedicadas solo a la lucha con Gameboy, una de las armas más mortíferas y contundentes que se recuerdan. Luego han ido sacando un montón de consolicas clónicas sobre las que estoy un poco perdido. Para mí que desde la Gameboy Advance hasta ahora son todas la misma. Que te pongo tapa, que Kirby se ha pillado los huevos con la tapa jugando con Yoshi, sacamos una versión que no se cierre. Ahora con un 300% más de 3D, ahora con un 300% menos de 3D. Ahora con más pantallas… Voy un poco perdido en ese tema, pero si tenéis dudas sobre las portátiles de Nintendo cualquier redactor de Gamerah o Ricardito, el hijo de nuestra querida Maria Luisa, podrían estar horas hablando sobre el tema.

Y la Switch… Llegamos a Switch. Es imposible no quererla. Es como una hija monguer, que antes de nacer sabes que es limitadita pero que la quieres con todo tu corazón a la pobrecita. Tan bonita ella, tan desmontable y con mandos blaugrana para poder decir que Sony ens roba.

Y ahora vienen los spoilers. Recordad que venimos del futuro así que para mí esto es historia. Si no queréis saber lo que le pasó a Nintendo no sigáis leyendo. Avisados estáis.

Sé que no es la primera vez que lo digo, llevo quince años diciéndolo, pero esta vez es de verdad. Lo sé porque lo he visto. La Switch será la última consola de Nintendo. Razón de más para comprarla, pues será su canto del cisne. No llegará a lo que fue la Dreamcast de mi corazón, pero estará muy bien.

En cuanto ventas arrancó algo tímida. De lanzamiento la compraron en su momento cuatro. No cuatro millones. No cuatro mil. Cuatro.

Claro que esto fue porque yo estaba de encierro anal. Y todos sabéis que cualquier pequeño cambio en el pasado crea un efecto mariposa de proporciones insospechadas. Y yo soy ese batir de alas de mariposa capaz de originar una tormenta en el otro lado del globo. Así que es muy probable que esta vez en lugar de cuatro, contándome a mí, seamos cinco los que la compremos. Lo cual dará lugar a cosas buenas, como que tengamos un grupo de Whatsapp de compradores bastante manejable y también, probablemente, a que la acaben regalando junto a los Happy Meal.

Mi maestro en las artes de Nintendo, Ricardito-sensei.

Dicho esto, Nintendo dará sustento a la Switch como buenamente pueda hasta 2020, que es cuando cerrará definitivamente el chiringuito de las consolas para centrarse exclusivamente en el de los juguetes y, sobre todo, en el de los móviles, donde a día de hoy ya va haciendo incursiones. De hecho es ahí donde lo petará, sacando el nPhone que vendrá pre-cargado de numerosos clásicos de NES y Gameboy y que podrás desbloquear previo paso por caja. Además ahí saldrá en exclusiva la continuación de Pokémon GO, que creará nuevos ejércitos de nintenratitas jóvenes y maleables.

Allá por el 2026 se descubrirá que los nPhone en realidad eran teléfonos de la marca extremeña Zetta, a los que habían tuneado un poco los salvapantallas poniendo muchas nubecitas y mucho color rosa, y cambiado el famoso logo de la bellota por una N gigante con bigote y sombrero de Mario. Y vendiéndolos entre 600 y 1000 €, claro está. Lo más curioso del tema es que a la gente no pareció importarle, ni extrañarle.

Luego pasará esto:

Robo-Yamma dice:»Grrrrrr»

Será un auténtico shock cuando Hiroshi Yamauchi revele que sigue vivo en un cuerpo robótico que alberga su consciencia. Millones de nintenderos desnudarán sus asexuados cuerpos y bailarán bajo la lluvia celebrando la vuelta de su redentor.


Vamos a hablar un poco de la figura de Hiroshi Yamauchi para que comprendáis mejor la situación.

Yamauchi sabía que llegaba al final de su vida, y no podía permitir que la compañía de sus amores quedase a merced de inversores o, aún peor, de asquerosos americanos. Tenía que perdurar. No se trataba del miedo a la muerte, Hiroshi había arriesgado su vida decenas de veces en la Segunda Guerra Mundial e incluso se ofreció voluntario como piloto kamikaze; y mientras su salud se lo permitió ejerció de vigilante nocturno en las calles de Kyoto, manteniéndolas limpias de escoria criminal junto a un joven Iwata y Gunpei Yokoi. No, no se trataba de miedo a la muerte. Se trataba de Nintendo, un ideal mucho más importante que cualquiera de nosotros, una inspiración. Hiroshi no concebía un mundo sin Nintendo y sabía que, al igual que el mundo necesita a Nintendo, Nintendo necesitaba a Hiroshi.

Se creó un proyecto ultrasecreto para transferir la conciencia de Yamauchi a una Gameboy. Mientras, se conservaba su cabeza en salmuera a la espera de que la ciencia crease un ser robótico viable capaz de almacenar el insondable mar que era la consciencia de Hiroshi. Este proyecto solo lo conocían tres miembros del consejo de administración de Nintendo: los llamados LA TRIFUERZA. Hiroshi, Kirby y Yoshi. (1)

¿Pero qué iba a pasar cuando Hiroshi, la base del triángulo, faltase? ¿Qué es un triángulo al que le falta un lado? Dos rayajos raros que no tienen ningún sentido. Y si lo tienen, Hiroshi no quería saberlo. Era muy consciente de las cualidades de Yoshi y Kirby como ejecutivos, más interesados en las juergas y los ladyboys tailandeses que en las juntas de accionistas o análisis económicos. Les apreciaba como si fuesen sus hijos, pero no cabían sentimentalismos ni personalismos. Lo único que importaba era Nintendo. Tenía muy claro lo que había que hacer. Así que le hizo el encargo al mecánico de la compañía especializado en asuntos delicados, su buen amigo el Doctor Wario (2).

Pocos días más tarde, mientras Yamauchi almorzaba en las dependencias privadas de su restaurante favorito, el Doctor Wario le confirmó que el encargo ya había sido realizado. Yamma respiró profundamente y siguió comiendo. Al arroz del sushi le sobraba vinagre y el ootoro no tenía la infiltración de grasa que desearía. Decidió comprar el restaurante y demolerlo con posterioridad a su partida. Hacía años que no podía probar el wasabi, pero seguía bebiendo sake en grandes cantidades. La visita de Doctor Wario y el saber que Kirby y Yoshi no iban a suponer un problema le tranquilizó. En general fue un almuerzo bastante agradable.

Quien conocía a Hiroshi sabía era un hombre muy orgulloso. No soportaba su propia decrepitud. Había sido un joven atlético y musculoso (para lo que es un japonés, claro), dirigía la mayor compañía de videojuegos del mundo y el gobierno de Japón en la sombra. ¡Había conquistado continentes jugando al Risk, nada se le resistía a su imponente cañón amarillo! No podía soportar verse tan viejo, tan limitado… Así que, al segundo cuesco caldoso que su esfínter no pudo retener, supo que había llegado el momento. No tenía sentido demorarlo más. Pidió que le dejasen solo, era el momento de despedirse de su más viejo y mejor amigo, Ken.

Hiroshi y Ken estuvieron más de una hora charlando de sus anécdotas de juventud. Ken había sido también un tipo muy fuerte y orgulloso pero, al igual que su amigo, tampoco había envejecido bien y se pasaba la mayor parte del tiempo encorvado y falto de energía. Recordaron entre risas la reunión con Microsoft, cuando quisieron adquirir a Nintendo y como Ballmer le faltó el respeto a Hiroshi. Ken se levantó raudo y le propinó un cabezazo a Ballmer que le dejó perplejo y asqueado. Salió de las oficinas de Nintendo llorando como una niña mientras que Ken e Hiroshi fueron a celebrarlo entre prostitutas y sake durante toda la noche. «¡Hemos perdido miles de millones de yenes, pero hemos conservado nuestra dignidad!»

«El tiempo es un amante cruel», dijo un Ken alicaído a un Hiroshi pensativo. El Doctor Rubirosa entró y le dijo a Hiroshi que ya era el momento. Ken e Hiroshi se miraron. Ambos lo sabían, y se fundieron en un último abrazo. Hiroshi no pudo evitar derramar lágrimas al despedirse de su mejor amigo, mientras Ken le consolaba… siempre había sido el más fuerte de los dos. La escena fue impactante. Yamma no derramó una lágrima cuando redujeron Hiroshima a cenizas radioactivas. Tampoco cuando el Virtual Boy fue un sonoro fracaso. Sin embargo no pudo evitar llorar desconsoladamente en ese momento. Adiós, dulce príncipe…

Los años pasaron, Hiroshi despertó y Nintendo seguía arrasando en el mundo de los móviles y toda suerte de aparatejos que aparecieron posteriormente. Pero Hiroshi no era feliz. Ni todo el dinero ni todos los lujos del mundo le hacían olvidar a su amigo Ken, y su corazón de metal se iba emponzoñando de rencor hacia el mundo de los mamíferos. Consideró que si él tenía que vivir en un cuerpo de metal sin apéndices, todos deberían vivir en un cuerpo de metal sin apéndices. Y a sus órdenes. (3)

Miles de nintenderos jaleando al Hiroshi defintivo

Todo cobró sentido de repente. Todas esas décadas de hardwares obsoletos vendidos a precio de oro tenían un motivo oculto: destinar todos los recursos de la empresa a crear el mayor ejército de Pokémon robot jamás visto. Un ejército de una magnitud tan descomunal que arrasó el planeta en cuestión de horas. Se crearon enormes plantas de reciclaje en donde los humanos serían transferidos a todo tipo de productos de Nintendo al servicio de las robomentes superiores, aquellos que hubiesen abrazado la Fe de Nintendo en los tiempos de la Wii U y la Switch. Robo-Hiroshi había conseguido acabar con el hambre, la guerra y las fronteras. Pero, ¿a qué precio?


No es que esto me parezca mal, no os voy a engañar. Los que nos conozcáis sabréis que en Gamerah nunca hemos sido ni muy amigos de la democracia, ni de eso de “una persona, un voto”. A la vista de las elecciones recientes está. Pero siempre pensé que, si entrábamos en un régimen tiránico, YO sería el tirano. Tantos años de claustro anal y resentimiento seguero me dan una buena perspectiva de cómo enfocar una tiranía. Pero lo de ser esclavizados o reciclados nos unió a todos en una lucha por la libertad.

Así que montamos la resistencia e instalamos nuestra base en el hojaldre de Cubitorah. Algunos decían que fue porque era un lugar seguro, pero yo creo que los años de encierro habían creado agorafóbicos en muchos de nuestros redactores. Después de años de lucha íbamos perdiendo la guerra, lenta pero inexorablemente. Mewtwo era un enemigo con un poder con el que no podíamos competir. Así que nuestro departamento de I+D consiguió construir una máquina del tiempo, gracias a la conjunción de una Megadrive con Mega-CD, Mega Drive 32x, Master System Converter, Sonic & Knuckles y Sonic 3. La Sega Tower Time Machine. Con esta máquina podríamos evitar que Hiroshi transfiriera su conciencia a la Gameboy y podríamos salvar el mundo.

Aún quedaba un problema por resolver. ¿Cómo lograr los 10 megatones de energía necesarios para activar el condensador de fluzo? ¡Si cuando se anunció el Resident Evil Remake de Gamecube solo se generaron 3 megatones! Un año después, tras muchos infructuosos intentos, caímos en la cuenta de que, como nuestros lectores, teníamos la cabeza metida en el culo. ¡En el culo de Cubitorah! El metano que expulsaba cada 25 minutos era más que suficiente activar el condensador de fluzo. Lo habíamos logrado. Me despedí de todos y me puse delante de la Sega Tower en pelotas y con mi mechero de Skies of Arcadia 2 encendido. Un minuto para el siguiente cuesco radiactivo.

Nuestra máquina del tiempo en todo su esplendor

Ese día hubo dos cosas que salieron mal. La primera es que Cubitorah había comido chili picante. No contamos con ello en nuestros cálculos. La energía que se desprendió fue de 100 gigatones. Cubitorah cagó tanta sangre ese día que pensabamos que había mutado en hembra y le había venido la regla. Muchos buenos gameriahnos murieron aquel día. Mortiis, Noah, Tim, Pol Pot… Valientes luchadores por la libertad. Una oración por ellos. Y yo me quedé sin cejas.

La segunda y mucho peor fue que no viajé solo. Teníamos un agente de Nintendo infiltrado. Siempre supe que había una rata en Gamerah, pero nunca imaginé que fuese gorda y de Minessota. A pesar de nuestras diferencias culturales el Gordo y yo siempre fuimos grandes amigos, por eso mi sorpresa cuando se abalanzó sobre mí en el momento de la deflagración. Ambos fuimos absorbidos por el vórtice temporal y viajamos hacia el pasado.

Esto fue hace dos meses. El último almuerzo de Yamma fue el 6 de enero a las 12:00 de la mañana, y yo me fui de cañas el día antes y llevo fatal lo de madrugar si me acuesto trompa. Así que podemos decir que por mi lado la cosa está fastidiada. El Gordo fue visto cazando pokémons y jugando con mariposas en un prado, así que suponemos que se olvidó de su cometido, por lo que de momento estamos en tablas y no sabemos si el Robo Hiroshi tiene pilas o no.

No obstante llegan noticias preocupantes desde el futuro. Parece ser que Ken podría seguir vivo…

Así que bueno, no sé si os habéis tragado todo lo del principio sobre hacerme nintendero por el romanticismo y demás milongas. Me hago nintendero por si acaso. La cosa está muy jodida amiguitos. No es broma.

Epílogo

A pesar de la gravedad de la situación decidí aprovechar esta segunda oportunidad que la vida me brindaba. De un mundo sin guerra, sin hambre, sin tener que preocuparme porque un Charmander de metal nos abrasara a todos con su aliento de fuego. Decidí vivir, disfrutar de los amigos, del amor, de Sega, y de la belleza del mundo en general, tan diferente del aterrador futuro que había conocido.

Con el paso de los días comence a sentirme extraño, había algo que no encajaba. El mundo era el mismo que conocí antes de partir, pero diferente… y no sabía discernir que era lo que no encajaba. Quizás era yo lo que no encajaba. De noche no descansaba bien, tenía horribles pesadillas borrosas y extrañas en la que sólo algo parecía tener sentido… el hongo. El hongo. Pesadillas recurrentes. El hongo. Pesadillas aterradoras. El hongo. ¿Qué hongo? ¿Me estaba volviendo loco?

Salí a la terraza a fumarme un cigarro y cogí mi mechero de la suerte. Le eché un vistazo… ¿Shadow el Erizo? ¿¡Qué diablos estaba pasando!?

Continuará…


(1) Kirby es el apodo de Satoru Iwata, que fue presidente de Nintendo, mientras que Yoshi es una especie de reptil hermafrodita que fue pareja sentimental del primero durante muchos años. Mitología y folklore nintendero. Doctor Porfirio Rubirosa. Ed Alfaguara 2007. VOLVER

(2) Jason Statham. VOLVER

(3) Ken es el enorme pene de Hiroshi Yamauchi. Puede hablar y tiene voluntad propia. Mitología y folklore nintendero. Doctor Porfirio Rubirosa. Ed Alfaguara 2007. VOLVER

Seguero resentido

12 comentarios

  1. Qué vergüenza. Nuestros sagrados valores arrastrados por el fango.

  2. Si cae el alcalde hago linea en el bingo de "mongos segueros venidos a Nintenderos".

  3. Hay que leer hasta el final eh

  4. Seras el primero en la planta de reciclaje!

  5. Lo que me he reído con la parte del gran Yamma. Deseando leer la segunda parte.

  6. Un minuto de silencio en honor a Pol Pot. El único redactor que le ha dado una nota justa a los productos de Nintendo.

    • Jo, me ha dado un poco de morriña de la época de los inicios de Cube :(

  7. La supervivencia de Switch (y la idea de Nintendo) pasa por sacar marios y pokemanz y que millones de crios la compren para luego inundar el mercado de mierda casual y juegos de bajo presupuesto para esos mismos crios que ya se hayan comprado la consola.
    Pero al precio que esta y lo delicada que parece que es la consola no se yo si va a colar...
    Con 3ds ya tuvieron que dar marcha atras y rebajar 100 euros la consola en pocos meses.

  8. Para comprar una Switch es necesario un viaje al pasado, yo también he pasado por eso. Esperando la continuación con el culo tórcido.

  9. Reconozco que al principio, los campos de refugiados Nintenderos nos parecieron muy impactantes a todos, pero el correr del tiempo ha evidenciado que los mayores dramas se vivieron en las infames​ CDAR, las Clínicas de Desintoxicación y Asistencia Rápida que la Fundación Miyamoto habilitó para los ciudadanos de Tokyo (al principio, porque pronto se comprobó que una intervención global era más que necesaria). Recuerdo, sobre todo, el programa de Salvados "Nintendeprimidos" en el que Jordi Évole visitaba la CDAR de San Melonio das Quixadas Pretas, en la provincia de Lugo, y las experiencias que allí narraron los internos fueron verdaderamente brutales y devastadoras.

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